Salud y Bienestar

10 ACCIONES PARA PREVENIR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER EN EL HOGAR

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer presentamos una recopilación de datos y recomendaciones para prevenir este tipo de violencia en una de sus manifestaciones más comunes, la intrafamiliar.

Datos y cifras

  • La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.
  • Las cifras recientes de la prevalencia mundial indican que el 35% de las mujeres del mundo han sufrido violencia de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.
  • Por término medio, el 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja.
  • Un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja.
  • Estas formas de violencia pueden dar lugar a problemas de salud física, mental, sexual y reproductiva y otros problemas de salud, y aumentar la vulnerabilidad al VIH.
  • Entre los factores de riesgo de comisión de actos violentos cabe citar un bajo nivel de instrucción, el hecho de haber sufrido maltrato infantil o haber presenciado escenas de violencia en la familia, el uso nocivo del alcohol, actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.
  • Entre los factores de riesgo de ser víctima de la pareja o de violencia sexual figuran un bajo nivel de instrucción, el hecho de haber presenciado escenas de violencia entre los progenitores, la exposición a maltrato durante la infancia, y actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.
  • Las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia y dar lugar a formas adicionales de violencia contra las mujeres.
  • La violencia contra las mujeres es el segundo motivo de los divorcios.
  • La mayoría de las mujeres no se han preparado, ni antes ni después de su matrimonio, por si sufren de violencia intrafamiliar.
  • Los acuerdos prematrimoniales y los contratos de separación de bienes disminuyen las posibilidades de violencia intrafamiliar.
  • Hay muchas asociaciones religiosas, sociales, legales y médicas que están para ayudar a solucionar los problemas de violencia contra las mujeres, aunque muy pocas hacen caso a las recomendaciones que les hacen los expertos.

La violencia de género es una de las principales injusticias que ocurren en nuestra llamada moderna sociedad a la que hay que añadir la discriminación sexual en política, familia y sociedad.

También es cierto que algunas esposas han permitido y permiten que esta clase de violencia continúe y que incluso atormente a los hijos. Los argumentos que algunas esposas comentan, para permitir esos abusos son muy variados, por ejemplo: No me pega mucho, mucho menos que mi cuñado a su mujer. Solamente me pega cuando llega bajo los efectos del alcohol o de las drogas, y me ha dicho que no va a volver a beber. Me ha prometido que es la última vez que lo hace. Le perdono por que es tan bueno. Ya va a cambiar. Las mujeres tenemos que sufrir, como sufrió mi madre, mi abuela y mi bisabuela y todas las mujeres de mi familia y de mi pueblo.

Algunas esposas mantienen ese infierno en la tierra, por que desgraciadamente no encuentran alternativa a la situación. No están preparadas, mentalmente, económicamente, ni socialmente para plantar cara a la situación y alejarse de su violento marido.

Las infidelidades matrimoniales, el derroche o presiones económicas, el abandono de las obligaciones matrimoniales o paternales, los chantajes emocionales, etc. son abusos similares a los de los golpes o al de los daños sicológicos.

Algunas recomendaciones:

Antes del matrimonio.  Cuando se están preparando para el matrimonio deberían hacer:

1. Analizar bien a su posible marido en todas su facetas, planteándole bien claramente esta cuestión bajo todos los ángulos posibles, dejando bien claro que usted no va a consentir ni el más mínimo inicio o continuación de violencia familiar. Aunque en su entorno haya una violencia de género, aceptada o no por su sociedad, y que se vea como normal en la vida de la mayoría de las personas conocidas.

2. Abrir bien los ojos ante cualquier hecho pasado o presente, que le indiquen la violencia que presumiblemente va a ocurrir en su matrimonio, sin acostumbrarse a oír y ver las disculpas que dicen las mujeres ya casadas ante los hechos innegables de violencia.

3. No tenga miedo a quedarse soltera por que en su sociedad no sean bien vistas las solteras. Hay muchas formas de realizarse personalmente y ser feliz en otros modelos de vida. Aunque le apetezca mucho la vida de casada, por que supone que le van a mantener todas sus necesidades y caprichos durante toda su vida y que va a ser mejor aceptada por la sociedad, incluso viviendo en otro nivel de vida, socialmente diferente a las que se quedaban solteras, no se olvide que posiblemente tendrá que pagar un precio por esa aparente buena vida.

4. Recuerde constantemente que el objetivo de muchas mujeres y hombres es el de formar una familia feliz, ésta solamente se consigue si ambos se tienen mucho respeto, practican las reglas de educación y mantienen sin ninguna fisura su reciproco amor.

5. Prepárese profesional, intelectual y familiarmente por si acaso tuviera que tener que solucionar su vida y la de sus hijos fuera del matrimonio, en el caso de que su marido muriera, la abandonara o se separaran.

Después del matrimonio. Deberían hacer:

1. La formación continua profesional, intelectual y familiar tiene que ser una de las actividades preferentes. Siempre debe mantenerse actualizada en su profesión por si acaso llegara la violencia familiar. Si está bien formada profesionalmente evitará muchos de los conceptos que producen la sistemática violencia contra las mujeres, pues podrá demostrar que no tiene que depender de un marido abusador que conlleva desagradables soluciones familiares o sociales.

2. Vigile los primeros síntomas de violencia. Suelen ser tenues, normalmente se ven venir poco a poco. Los violentos cada día dan un paso más adelante y siguen operando en función de los resultados obtenidos. Si no encuentran un fuerte rechazo, continúan aumentando el grado de abuso hasta que consiguen dominar a la víctima. Las víctimas tienen que aprender a ver entre líneas lo que va a suceder, antes de que ocurra y ya sea demasiado tarde para encontrar soluciones.

3. No se abandone a los designios de su marido, aunque le haga muchas y buenas promesas. Conozca las secuelas mentales y físicas que estos flagelos dejan impresas en las personas que los sufren.

4. Perdonar, pero no olvidar. Esta debe ser la base del dialogo en la primera situación que ocurra un hecho violento. El primer abuso es un semáforo que se ha puesto en rojo en la carrera de la convivencia familiar. Ese es el momento de empezar las consultas a los familiares más cercanos y a los profesionales especializados. Hay muchas organizaciones religiosas y sociales, públicas y privadas que les pueden ayudar en esas situaciones. Siempre hay quien le quiera escuchar para aconsejarle.

5. Denuncie al abusador en cuanto aparezcan actos de violencia ya sea verbal, sexual, física o psicológica.

Fuentes: http://www.un.org/es/events/endviolenceday/

http://blog.micumbre.com

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