Secretos de la mente

10 MANERAS DE ATROFIAR TU CEREBRO MIENTRAS TÚ CREES QUE DISFRUTAS

  1. Adelgazar de forma extrema y rápida

Cuando se hace de forma correcta, con un descenso de peso paulatino y sin que falte ningún nutriente necesario, el cerebro parece salir beneficiado y mejorar la capacidad de concentración y de memorizar. Sin embargo, cuando lo hacemos de manera muy brusca y se pierden varios kilos de golpe –por mucho que nos alegremos en ese momento– estamos poniendo en jaque nuestras capacidades mentales. Diversos estudios han demostrado, por ejemplo, que saltarse comidas provoca subidas y bajadas de glucosa (el alimento del cerebro), que pueden alterar las conexiones neuronales. Y precisamente muchas de las personas que adelgazan bruscamente recurren a ese mal hábito (no tomar algunas de las comidas) para cambiar su silueta en poco tiempo.

2. Trabajar en una oficina

Si te encuentras orgullosa de la labor que realizas en tu puesto de trabajo, ¡enhorabuena! Pero pon de tu parte (e invita a tus compañeros que también lo hagan) para que el entorno laboral no sea ruidoso. Una investigación del neurólogo norteamericano Jack Lewis nos alerta de que el bullicio y el ajetreo de las oficinas modernas rebajan nuestra productividad, reduce nuestro bienestar y genera una actividad cerebral diferente a la deseada. Si no puedes evitar el ruido, pon una planta cerca de ti. De esa forma, las neuronas se relajan y la comunicación entre ellas es más productiva.

3. Ver la televisión más de 4 horas al día

Después de analizar el estilo de vida de 3.200 adultos durante 25 años, los investigadores de la Universidad de California han llegado a una firme conclusión: ver demasiada televisión diariamente –es decir más de 4 horas– provoca una disminución en la memoria, la función ejecutiva del cerebro y la velocidad de procesamiento de datos. Los peores resultados los obtuvieron aquellos individuos que, además de abusar de la pequeña pantalla, no realizaban ninguna actividad física.

4. Rutinas que nos dan (demasiada) seguridad

Al cerebro le encanta que le pongan a prueba. Por eso, algunos entendidos nos recomiendan lavarnos los dientes de vez en cuando con la mano contraria que solemos utilizar; modificar la ruta que seguimos para acudir a un determinado sitio; aprender idiomas; tocar un instrumento… Esos actos rompen la rutina diaria que, aunque nos da seguridad, nos introduce en exceso en una zona de confort en la que el cerebro no tiene que trabajar. Haz tu propia lista de disruptores de la rutina y aplícalos de vez en cuando para que en tu cerebro se activen las neuronas adormecidas.

5. El aislamiento, la droga de los solitarios

Las personas solitarias disfrutan de ese recogimiento voluntario y escogido, pero deberían hacer algo más de esfuerzo por sociabilizar. Se ha demostrado que el aislamiento excesivo ocasiona una menor función cognitiva porque el cerebro se acomoda. Pero nunca es tarde para cambiar y “dar vida” a las neuronas porque, como dice un estudio de la Universidad Johns Hopkins, las relaciones sociales consiguen revertir la atrofia del cerebro. Y otro dato curioso: los que más se benefician al romper ese aislamiento son los hombres.

6. El “dolce far niente” es un arma de doble filo

Estar en paro o pasar a la jubilación son situaciones de riesgo para nuestra mente, así como cualquier largo periodo sin hacer nada. Aunque, lógicamente, todo depende de cómo se lo tome cada uno. Si, en el primer caso, aprovechamos el momento para ampliar nuestra formación y para hacer de la búsqueda de empleo un nuevo trabajo (dedicándole, de forma inteligente, 6-8 horas al día como si de un trabajo real se tratara) no solo lograremos salir antes de ese impasse sino que nuestro cerebro se habrá mantenido ágil y dispuesto para volver a entrar en el mundo laboral. En caso de jubilación, la mejor actitud es aprovechar ese merecido descanso para realizar todo aquello que “quedó en el cajón” durante años y para dedicar algo de tiempo a los demás.

7. Pero ojo, no caigas en el extremo contrario

La multitarea, hacer varias cosas a la vez, tampoco parece ser demasiado beneficioso. Es cierto que hay personas con habilidades especiales que consiguen realizarlo todo bien al mismo tiempo, sea cuántos sean los imputs o funciones que estén realizando a la vez. Pero una investigación de la Universidad de Stanford nos devuelve al resto a la realidad: la mayoría de los mortales hacemos mejor una cosa sola. Nuestro cerebro parece desorientarse y desorganizarse con demasiadas tareas simultáneas.

8. Cannabis, un placer que no lo es tanto

Euforia, relajación y (falsa) seguridad. Esas son las sensaciones que se experimentan cuando se consume esta droga porque activa –de manera forzada– los mecanismos del cerebro que tienen que ver con la gratificación y el placer, liberando más dopamina. Pero, si el consumo es continuado, una pequeña área cerebral denominada hipocampo se va dañando poco a poco y la comunicación entre las neuronas va pasando a ser más lenta y con más fallos.

9. El exceso de alcohol

Dicen los cardiólogos que una copa de vino tinto al día beneficia nuestro corazón; y algunos ginecólogos mantienen que una cerveza diaria reduce los sofocos en las mujeres que entran en etapa menopáusica, pero a veces puede resultar difícil mantenerse en ese límite. No hay que sobrepasarlo porque el exceso de alcohol provoca cambios serios y persistentes en el cerebro.… ¡y lo reduce!

10. Fumar puede quemar tus neuronas

Es posible que disfrutes con cada inhalación de humo; pero tus neuronas no parecen participar de ese instante de placer. Según ha revelado un estudio publicado en la revista Biological Psychiatry, la corteza orbitofrontal del cerebro de las personas que fuman es más delgada. Precisamente esa parte del cerebro se relaciona con la inteligencia y los expertos se temen que la persona pierde agilidad mental a medida que esa corteza va adelgazando como consecuencia de los tóxicos contenidos en cada cigarrillo.

Fuente: http://www.doctissimo.es/

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