Inteligencia emocional

3 RECOMENDACIONES PARA QUE NO TE DEJES GANAR POR LA IRA

En algún momento de nuestras vidas, hemos sentido rabia. Esta es una emoción como cualquier otra y básicamente sería inhumano no sentirla. Sin embargo, esta puede convertirse en un problema cuando dejas que esta emoción sea de las principales que experimentas a diario, cuando permites que te domine o cuando la reprimes. Ninguno de esos tres escenarios son los ideales.

Lo mejor es que puedas tener un estado de ánimo positivo durante el día para que este sirva como catapulta para que logres todas las actividades que te propongas.

Si tú sospechas que estás teniendo problemas de ira o varias personas a tu alrededor te han reclamado por tu manera de actuar cundo te enojas, mira a continuación algunos de los comportamientos que puedes estar teniendo, para que sepas cómo modificarlos, en caso de que aplique si te sientes identificado.

1.- Estás enojado la mayoría del tiempo:  recuerda que la ira es una emoción, una manera de reaccionar ante estímulos principalmente externos; pero cuando las emociones se mantienen en el tiempo se convierten en un estado de ánimo.  Si dejas que esta emoción se perpetúe en ti, te sentirás molesto todo el tiempo. Incluso cuando no haya razones para estarlo.

Esto traerá como consecuencia que reacciones de mala manera ante muchas situaciones, incluso en aquellas donde no habrías reaccionado así de no sentirte enojado, atrayendo demasiada negatividad a tu vida y haciendo que las personas ya no quieran estar cerca de ti.

Si te sientes identificado con esto, la recomendación es que evalúes las razones por las cuales te puedes estar sintiendo así. Esto puede ocurrir porque estás en un lugar en el que no te sientes a gusto, sufres de algún dolor físico o por algún problema cotidiano.

Luego, monitorea tus respuestas ante las personas o ante las situaciones que te ocurren durante el día y trata de modificarlas. Recuerda que la ira, trae más ira, lo que hace que se forme un círculo vicioso de negatividad. Se consciente para que puedas modificar tu comportamiento y piensa que, aunque está bien sentir rabia, es dañino para ti mantenerla.

2.- Te arrepientes de las cosas que dices y/o haces: si cuando se te pasa la rabia te arrepientes de lo que pudiste haber dicho o hecho, es una señal de que no sabes controlarte cuando la ira nubla tu mente.

Para que esto no te ocurra, cuando sientas que el enojo no te deja pensar, mejor respira profundamente y deja que el oxígeno te calme un poco a medida que inhalas y exhalas. Cuando estás respirando conscientemente es más complicado pensar en otra cosa que no sea el aire. Así evitarás tener una reacción inmediata de la cual arrepentirte.

De esta manera podrás darte más tiempo para pensar en una respuesta adecuada que no te menta en problemas con personas que te importan. El tiempo que utilices para respirar profundamente te servirá para que filtres tus palabras/acciones antes de decirlas o llevarlas a cabo.

3.- Has reaccionado de manera violenta a causa de la ira: si te ha pasado sabes lo peligroso que puede ser. Hay personas que han llegado a matar a alguien en un ataque de rabia. Esto puede empezar de maneras que podríamos denominar “normales” pero que van escalando, desde gritar, romper un objeto, hasta herir a un animal o individuo a causa de la ira.

La agresividad proviene de la rabia, así que lo mejor es controlarla, no reprimirla. Para aprender la diferencia entre ambas cosas lo mejor es acudir a un especialista en el tema para que se ocupe de tu caso personalizadamente, antes de que te traiga problemas más graves. Controlar tu ira puede significar una mejora importante en tus relaciones tanto personales como profesionales y en todos los aspectos de tu vida en general.

Lo importante es que creas en ti mismo, en que te creas capaz de dominar tus emociones y que estas no te dominen a ti.

Fuente: www.gananci.com