Inteligencia emocional

7 principios para vencer el odio

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odioEstos son algunos principios generales acerca de los sentimientos del odio y cómo vencerlos.

Puedes combatirlos si te dispones a cambiar la emoción negativa por una positiva, que te produzca placer y felicidad.

Primero. Acepta el hecho de que el odio es dañino, es un hábito de antigua formación y arraigo, que es contagioso que puede ser capaz de enfermarte mental y físicamente.

Segundo. Deja de desilusionarte, no hagas nada deliberadamente, que pueda causarte sentimiento de culpabilidad. El exagerar tus propios defectos y sentirte inferior, sin hacer nada para superarte, solo logrará disgustarte mucho más. El odio es la excusa más deleznable para tratar de superar cualquier dificultad.

Tercero. Convéncete de que la persona que odia recurrentemente se envenena a si misma, necesita ayuda y debe entender que el mejor antídoto es el amor.

Cuarto. Cuando sientas que te mueve el impulso del odio, date tiempo para estudiar la situación antes de decir nada o de actuar impulsivamente. Investiga el mejor medio de autodominio cuando se presente una frustración de carácter agudo. No digas nada que tengas que lamentar después,

Quinto. No permitas que los sentimientos de odio, de otra persona, afecten tu vida, trata de hacerte inmune hacia la gente que muestra rechazo hacia los demás

Sexto. Cuando odiamos a nuestros enemigos, es conveniente darnos cuenta, que a estos enemigos les damos poder sobre nosotros, poder sobre nuestros sueños, nuestros deseos, nuestra presión sanguínea, nuestra salud y nuestra felicidad. Nuestros enemigos bailarían de alegría si supieran cómo nos afectan, cómo nos torturan y cómo se nos imponen. Nuestro odio no les daña a ellos, nos daña a nosotros

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Séptimo. Si una persona trata de aprovecharse de ti o hacerte daño, apártate de ella, pero no trates de pagarle con la misma moneda. Cuando tratas de pagar con la misma moneda, te haces más daño del que puedes hacerle a la otra persona.

¿Cómo puede dañarnos el intento de pagar con la misma moneda a quien nos ha hecho mal?… De muchos modos, incluso quebrantarnos la salud, como la alta presión sanguínea, causada por el resentimiento. Cuando el resentimiento es crónico las consecuencias son constantes, como si fuesen palpitaciones del corazón.

Por tanto, cabe pensar que cuando Jesús afirmó «amad a vuestros enemigos» no se limitaba a predicar únicamente ética. Cuando dijo «Perdonad setenta veces siete» Jesús nos estaba dando el modo de no padecer alta presión sanguínea, perturbaciones del corazón y muchas otras enfermedades, en las que nunca hemos pensado su origen.

Si no podemos amar a nuestros enemigos, amémonos, al menos, a nosotros mismos. Amémonos lo suficiente para no permitir que nuestros enemigos dominen nuestra felicidad, nuestra salud y nuestro aspecto.

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Shakespeare dijo:

«No calientes del odio tanto el horno que te quemes tú mismo».

Fuente: Adaptación del libro “Usted necesita ayuda” Sterling Alfredo


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