Salud y Bienestar

8 PREGUNTAS SOBRE LA RELACIÓN DE LOS NIÑOS Y LA TECNOLOGÍA

Hasta los bebés usan dispositivos tecnológicos. Sí, aunque no sepan caminar ni hablar, muchos padres le prestan a los pequeños sus equipos para que jueguen con ellos. Además, en el mercado aparecen cada vez más productos infantiles que incluyen sensores y pantallas.

En síntesis, los niños crecen hoy rodeados de gadgets e incluso son uno de los productos más elegidos como regalo y esto desconcierta a los mayores, que crecieron en un contexto distinto, lo que les genera algunas dudas. Aquí, una guía con algunas de las dudas más comunes.

¿Cuántas horas al día deberían estar los chicos frente a las pantallas?

Un estudio realizado en la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, concluyó que el 39% de los hijos de los sondeados pasaba 11 horas al día usando dispositivos tecnológicos. El grupo más grande (45%) lo conformaban padres que estaban online aproximadamente 4 horas al día. Solo el 16% de los adultos encuestados estaba frente a las pantallas unas 2 horas diarias. Con estos datos, Marian Durao, profesora investigadora de la Licenciatura en Psicología de Fundación UADE, explica que los niños son un reflejo del modelo de usuario digital de los padres. Por este motivo, es importante que los progenitores tengan una posición definida en relación al propio uso de tecnología para después guiar a sus hijos en ese camino. “Si los adultos están muchas horas online, es probable que sus hijos copien el patrón de conexión y desconexión. Por eso cada familia debería hacer explícitas las reglas de uso teniendo claro que los padres son los modelos que los hijos van a seguir”, dice.

En tanto, Andrea Urbas, que es Lic. en Psicología y Directora de programas de la Asociación civil sin fines de lucro Chicos.net, dice que el tema no pasa únicamente por la cantidad de horas, sino por las actividades que realizan los menores con esos dispositivos, “porque un chico puede estar jugando con un videojuego que no favorece el desarrollo de su creatividad o la interacción con otros, o puede estar entretenido con uno creativo que le propone desafíos, que estimula el pensamiento estratégico y que requiere interacción grupal. También es posible que a través de internet interactúe con amigos y busque información para el colegio; por ende, es distinta la valoración de tiempo frente a las pantallas según la actividad que desarrollen y lo que se proponen”, indica.

Ambas profesionales señalan que lo preocupante es cuando la alta exposición de tiempo frente a las pantallas va en detrimento de horas para estar al aire libre, practicar deportes, jugar con juguetes o juegos de mesa, estar con amigos cara a cara o participar de salidas familiares.

Si las usan para la tarea ¿ese tiempo cuenta como minutos de exposición frente a las pantallas?

Durao explica que hay quienes afirman que el uso de tecnología favorece el desarrollo de ciertas funciones cognitivas y señalan a las tabletas y celulares inteligentes como las herramientas más efectivas para el aprendizaje después de la invención de la tiza y el pizarrón. En tanto, la psicóloga de Chicos.net señala que si bien este acto implica estar frente a un dispositivo, no es tan diferente a estar sentado horas con un libro o haciendo tarea: “las herramientas digitales favorecen otros entornos de aprendizaje, más diversos, con más estímulos para aprender. Aquí, la tarea del docente es poder generar una guía de trabajo que contemple la posibilidad de ver videos, buscar información en buscadores, comparar fuentes, interactuar con expertos, trabajar en grupos, comprender dónde está el interés de los chicos”, argumenta.

La tecnología ¿afecta las habilidades sociales de los chicos?

La especialista en cultura juvenil y autora del libro “Los hijos y las pantallas”, Roxana Morduchowicz, explica algo que se observa a simple vista: los menores de 18 años viven en un mundo de pantallas y pasan al año más tiempo con estos dispositivos que con sus docentes. “Otra característica juvenil es que, como consecuencia de los equipos tecnológicos, tienen nuevas formas de leer, informarse, entretenerse y comunicarse con los demás; esto lleva a que se haya instalado el prejuicio de que la vida social de los chicos es más pobre que la de sus padres porque están entre pantallas, algo que no es cierto ya que el principal uso que hacen de Internet son la redes sociales mediante las cuales se comunican con familiares y amigos”. Al respecto, Durao acota que la tecnología ha modificado la dinámica de las relaciones interpersonales integrando momentos virtuales y presenciales que, lejos de amenazar el desarrollo de las habilidades sociales, las favorecen.

¿Qué hacer cuando un menor de 13 años quiere ser usar Facebook?

Las especialistas sostienen que los padres deben poner este tema sobre la mesa, y dejar en claro que se trata de medios que no están pensados para chicos. Si aun así los progenitores acceden al pedido de los pequeños, recomiendan que los adultos estén al tanto de los contenidos que comparten. Además, es indispensable que los chicos sepan que hay gente que puede falsear sus identidades, intentar acercarse y obtener información que después pueden usar para extorsionarlos, conduciéndolos a situaciones traumáticas. Hay muchos delitos virtuales que no son denunciados pero existen. “Se puede educar sin sembrar miedo o paranoia”, aclaran.

¿Cómo se puede controlar qué hacen los chicos online sin violar su privacidad?

Hay aplicaciones que permiten saber qué fotos, comentarios y contenidos suben los hijos. Algunos también envían notificaciones a los padres cuando se navega más horas de las acordadas o cuando el contenido podría ser inapropiado. “Usarlos puede ser muy invasivo y quizás fomente que el adolescente abra otra cuenta a la que los padres no puedan acceder, ya que desconocen su existencia. Por eso, quizás sea conveniente que desde temprana edad se fomenten ciertas reglas, como que sean los padres quienes puedan abrir una cuenta, conociendo las contraseñas, siendo aceptado como contacto en las distintas redes sociales. También debe quedar claro hasta dónde es bueno compartir y revelar información personal”, comenta Durao.

“Así como le preguntamos a los chicos cómo les fue en el colegio, hay que preguntarles sobre lo que hicieron en Internet, porque hay que dialogar, pero no invadir la privacidad”, sostiene Morduchowicz. La experta no recomienda el uso de controles parentales para saber qué hizo el menor en la web, pero aconseja que los dispositivos estén en espacios de circulación compartida de la casa, como la cocina y sala, para que un adulto cada tanto pueda observar qué sucede en la pantalla y que chico no utilice la tecnología de forma aislada.

¿Cómo advertir si un chico se está convirtiendo a un adicto al mundo digital?

Los niños y adolescentes que llegan a desarrollar un trastorno por el uso excesivo de videojuegos son aquellos que dejan de lado actividades como el estudio y las tareas en relación al mismo; las relaciones interpersonales cara a cara; el deporte, entre otras actividades que practicaban antes de estar excesivamente dedicados a jugar. “Cuando lo que empezó siendo algo lúdico se transforma en necesidad, nos encontramos frente a la adición tecnológica”, aclara la especialista de UADE. Por su parte, Urbas prefiere evitar la palabra “adicción” e indica que lo fundamental es que los padres pongan límites cuando se observa que una actividad reiterada impide o desfavorece otras.

¿A qué edad deberían recibir como regalo tabletas y smartphones?

Hay niños que usan tabletas antes de saber hablar de corrido y es muy difícil que cuando un niño accedió a su uso de tan pequeño no lo utilice de ahí en adelante. “Los chicos deberían contar con dispositivos como teléfonos inteligentes a partir de los 12/13 años que es cuando comienzan a tener más autonomía y necesidad de llamar a sus padres o contactarse al pasar más tiempo sin sus cuidadores. Hay ciertas situaciones particulares que justificarían el uso de teléfonos antes de esa edad, por ejemplo cuando el niño padece alguna condición médica o cuando sus padres se han separado y es recomendable que pueda estar en contacto con ambos. De todas formas en esos casos se pueden usar teléfonos que no tengan conexión a internet”, indica Durao.

En base a una estructura muy fácil de recordar, la autora del libro “Los chicos y las pantallas” menciona “la regla del 3-6-9-12 “. En resumen, ésta indica que hasta los 3 los niños no deberían estar en contacto con pantallas. De ahí hasta los 6 solo se recomienda mirar televisión. Desde los 5 años se incorpora la computadora para jugar, a partir de los 9 años el pequeño puede empezar a navegar por Internet en compañía de un adulto. Recién a los 12 años puede acceder solo a la web, con horarios limitados, y el celular.

¿Cómo se puede educar a un hijo a fin de que sea un ciudadano digital responsable?

Las especialistas coinciden al afirmar que los padres deben cumplir un rol activo para regular el vínculo de sus hijos con la tecnología. Al unísono recomiendan el diálogo sobre el uso de la tecnología, también el establecimiento de reglas claras y no negociables en cuanto a las restricciones. Los padres pueden integrar dos funciones: por un lado, enseñar y, por el otro, demarcar límites claros que fomenten el desarrollo psicológico y cognitivo, así como también una mayor salud mental y autoestima por parte de sus hijos.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar

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