Relaciones Interpersonales

¿A QUIÉN ADMIRAS?

En cierta ocasión cuando atravesaba la interesante época de la adolescencia tuve una presentación con mi grupo de baile de alto impacto en una discoteca muy famosa en esos días, era un lugar donde se reunían algunas estrellas de la radio y la televisión de la ciudad, algunos de ellos eran en ese tiempo mis ídolos, las personas que yo mas admiraba por sus carreras y por lo que conocía de ellos a través de los medios de comunicación.

Mientras comenzaba nuestra presentación fuimos a ensayar a un área solitaria del segundo piso que quedaba justamente al lado de los baños. Ese día me llevé tremenda sorpresa al ver abrirse la puerta del baño de hombres y observar cómo salía una nube de humo entre la cual iban apareciendo las figuras de aquellos personajes que yo admiraba, algunos totalmente desubicados, con sus ojos desorbitados de tanto fumar sustancias alucinógenas. ¡Qué decepción!

Eso no era lo que yo conocía de esos personajes y si tenían escándalos los medios de comunicación usaban esos escándalos para impulsar aun más las carreras de estos famosos.

Desde aquel momento veo a las estrellas con los pies en la tierra, entendiendo que como todos los seres humanos son personas con tantos errores y hasta más que el común de la gente; entonces, ¿por qué la gente sigue a estos personajes si tienen tantas fallas como los demás mortales?, extiendo mi pregunta para aclarar mi idea ¿Por qué es más fácil reconocer y admirar las carreras y trayectoria de personas que no son tan cercanas a nosotros? No me refiero solo a los “famosos” sino también a esas personas comunes que admiramos en ocasiones olvidándonos que son personas que tienen defectos como los que tú y tu familia tienen. Planteo mi pregunta desde otra perspectiva: ¿por qué nos es más difícil admirar a las personas que tenemos más cerca a nuestros sentimientos que incluso a los que no conocemos? No es muy común encontrar en especial entre los jóvenes y adolescentes una admiración por sus padres o hermanos por ejemplo, así estos sean dignos de tal admiración. Considero que una de las razones es por la interacción diaria entre miembros de la familia que te presenta a las personas que amas tal y como son, con sus virtudes y especialmente con sus defectos, es fácil olvidar en la relación diaria, que aquellas personas que amamos o que incluso ya dejamos de amar por sus errores, también tienen una cantidad de virtudes que no hemos valorado ni reconocido debido a que hemos magnificado sus faltas al punto que terminaron opacando lo bueno que en ellos hay.

Así que ponemos nuestros ojos en personajes irreales, producto de la publicidad – al fin y al cabo si fallan ellos no están tan cerca a nosotros emocionalmente- y solo cuando los vemos caer es que nos percatamos de que sus imperfecciones son aún mayores que las que tienen las personas que decimos amar.

Te has dado a la tarea de buscar en la gente que quieres todo lo bueno que tienen, has pensado alguna vez que esa misma fuerza interior que a tu madre la hace explotar en ira, es la misma fuerza que usó para enfrentar las dificultades  y generar las condiciones adecuadas para tu bienestar?

Cuando prestamos atención a lo bueno de la gente, es fácil admirarlos, por el contrario cuando te centras en sus áreas débiles, fallas, defectos, errores, el rechazo está más cerca.

La respuesta a la pregunta ¿A quién admiras? Dice mucho de ti, el admirar a aquellas personas que tenemos tan cerca que a veces hasta su presencia nos incomoda, no es fácil, exige madurez emocional, demanda de nosotros la capacidad de centrarse en lo bueno que cada persona tiene.

Dime, ¿A quién admiras?

Autor: Wilman Cuellar®

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