Relaciones Interpersonales

Caminando en el desierto

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camino de la vidaEn este transitar por la vida debes aprender a recorrer tu propio camino, y entender que la búsqueda no tiene por objeto encontrar el final del camino, sino una manera de ser al caminar. Ahí las cosas empiezan realmente a adquirir sentido.

Es un camino desierto, pero, al mismo tiempo, totalmente integrado con la existencia y, por lo tanto, sin ninguna soledad.

Como Cristo, cuando se fue al desierto. Permaneció cuarenta días en total soledad. Sintió hambre y sed; vio al demonio y sus tentaciones. Y Cristo le dijo que solamente seguiría a su Dios. El demonio se fue. A pesar de estar absolutamente solo en el desierto, Cristo no estaba abandonado. Tenía a su lado la fuerza de la presencia divina.

Así mismo, llega un momento en que la persona empieza a notar que no necesita abandonar a su pareja, pero sí dejar de tratarla como si ella fuera un objeto.

No necesita separarse de su hijo.

Puede continuar en su casa, en su empleo.

Lo que debe cambiar es la forma de relacionarse con los demás y su actitud frente al mundo.

Al mismo tiempo que vive cada situación, sabe observarla como si fuera un testigo del hecho, como un niño sobre la colina mirando los automóviles que pasan abajo. Sencillamente observando, sin intervenir ni reaccionar.

Empieza a darse cuenta de que llueve porque el universo preparó la lluvia para ese momento y no para dañar su fin de semana.

Se da cuenta de que la agresividad que hay en el mundo la incomoda, porque refleja la agresividad que existe dentro de ella misma. Porque, cuando es verdaderamente ecuánime, logra sentir compasión por aquellos que tratan de resolver sus dificultades recurriendo a la violencia.

Toma conciencia de que la agitación del hijo la perturba, porque muestra la agitación que ella lleva adentro. Porque, cuando es ecuánime, logra ser paciente con el niño y ayudarlo a orientar su energía.

No reacciona simplemente; logra ver de manera comprensiva y no personal lo que está ocurriendo. Es el tiempo en el que el paisaje cambia de tono.

Las adversidades de la vida, por más difíciles que parezcan, dejan de presentarse al individuo como una terrible conspiración del destino en contra de su felicidad. Hasta la pérdida de alguien a quien se ama es enfrentada con serenidad.

Autor: Shinyashiki Roberto – No le tema a triunfar. Edit Norma S.A

Imagen: Foto de The Lazy Artist Gallery en Pexels

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