Motivación

CINCUENTA EXCUSAS FAMOSAS

Las personas que no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común. Conocen todas las razones que explican el fracaso, y disponen de lo que consideran que son toda clase de justificaciones para explicar su propia falta de logros.

Un analista del carácter compiló una lista de las excusas que suelen utilizarse con mayor frecuencia. A medida que lea la lista, examínese a sí mismo con cuidado, y determine cuántas de estas excusas ha hecho suyas.

SI no estuviera casado

SI tuviera suficiente “empuje”…

SI tuviera dinero…

SI tuviera una buena educación…

SI pudiera conseguir un trabajo…

SI gozara de buena salud…

SI dispusiera de tiempo…

SI los tiempos fueran mejores…

SI los demás me comprendieran…

SI las condiciones que me rodean fueran dife­rentes…

SI pudiera volver a vivir mi vida…

SI me hubieran dado una oportunidad…

SI no sucediera nada que me detuviera…

SI fuera más joven…

SI pudiera hacer lo que quisiera…

SI hubiera nacido rico…

SI pudiera conocer a la gente adecuada…

SI tuviera el talento que algunas personas tienen…

SI sólo hubiera aprovechado las oportunidades del pasado…

SI la gente no me pusiera nervioso…

SI no tuviera que mantener la casa y cuidar de los hijos…

SI pudiera ahorrar algún dinero…

SI el jefe me valorara…

SI contara con alguien que me ayudara…

SI mi familia me comprendiera…

SI viviera en una gran ciudad…

SI sólo pudiera empezar…

SI fuera libre…

SI no fuera tan gordo…

SI mi talento fuera conocido…

SI pudiera librarme de deudas…

SI no hubiera fracasado…

SI supiera cómo…

SI nadie se me opusiera…

SI no tuviera tantas preocupaciones…

SI pudiera casarme con la persona adecuada…

SI la gente no fuera tan insensible…

SI mi familia no fuera un obstáculo…

SI no tuviera la suerte en contra…

SI hubiera nacido bajo otro signo…

SI no fuera cierto que “lo que tiene que ser, será”…

Si no tuviera el jefe que tengo…

Si tuviera un mejor empleo…

SI no tuviera que trabajar tanto…

SI no hubiera perdido mi dinero…

SI hubiera nacido en otro lugar…

SI no tuviera el pasado que tengo…

SI tuviera una empresa propia…

SI los demás me escucharan…

SI…, y éste es el mayor de todos ellos, si yo tuviera el valor de verme tal y como soy en realidad, descubriría qué es lo que pasa conmigo, y lo corregiría. Entonces tendría la oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender algo de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre algo que no está del todo bien porque estaría donde debería estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis debilidades, y menos buscando excusas que las justificaran.

Encontrar excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo nacional. El hábito es tan viejo como el ser humano, ¡y fatal para el éxito! ¿Por qué la gente se aferra a sus mezquinas excusas? La res­puesta es evidente. Defienden sus excusas porque ellos mismos las crean. Toda excusa es hija de la propia imaginación. Y está en la naturaleza del hom­bre defender lo que es producto del propio cerebro.

Y tu ¿Piensas seguir con tus excusas?

Fuente: Adaptación del libro “Piense y Hágase Rico – Napoleón Hill

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