Secretos de la mente

¿CÓMO FUNCIONA LA ADIVINACIÓN? EL EFECTO FORER

¿Cómo puede ser que las cartas o una bola de cristal o incluso cualquier otro método puedan permitir obtener información de otra persona?, por supuesto algo tan absurdo tiene truco.

El señor Forer:

Bertram R. Forer fue un psicólogo estadounidense que en 1948 decidió pasar un test de personalidad a sus alumnos. Una vez finalizado el análisis les devolvió a cada uno los resultados y les pidió que puntuasen de 0 a 5 la exactitud con la que el perfil les retrataba. La media fue de 4,26 (siendo 0 muy pobre y 5 excelente).

Lo interesante de este estudio es que en realidad lo que les entregó no era una evaluación individualizada siguiendo las preguntas sino que les dio el mismo perfil a todos, igualito.

La siguiente sorpresa fue descubrir que la evaluación como tal tampoco era un test de personalidad sino que se trataba de una recopilación de frases típicas de horóscopos.

Este experimento ha sido repetido por otras personas varias veces siendo el resultado siempre entre 4 y 5 de precisión percibida.

El efecto Forer:

El efecto Forer (también conocido como falacia de validación personal) es pues una forma de sesgo cognitivo. Es la tendencia a aceptar como propias (o descriptivas de uno mismo) descripciones generales que pueden aplicarse a cualquier sujeto.

Además sabemos que hay 3 factores que incrementan la eficacia del efecto Forer:

  1. Cuando parece que el análisis es personalizado.
  2. Cuando el análisis muestra aspectos positivos (que la persona evaluada valora como positivos).
  3. Cuando el evaluado ve al que hace la predicción como una figura de autoridad.

¿Por qué ocurre este fenómeno? Por la deseabilidad y las expectativas. Y también por el efecto de la disonancia cognitiva (el intentar evitarla).

Tendemos a interpretar como más creíbles las explicaciones satisfactorias de la realidad. Además la expectativa de un análisis de personalidad nos predispone a aceptar el resultado. Además al ser información ambigua lo que hacemos es llevar a cabo un sesgo confirmatorio, reconocer lo que si se asemeja a nosotros e ignorar lo que no, aparte uno puede interpretar como quiera una información ambigua y siempre tenderá a hacerlo en su beneficio. En cuanto a la disonancia cognitiva, sería una disonancia que alguien nos dijera que nuestra personalidad es de una manera y a nosotros nos pareciera que no, si ya hemos elegido algo o aceptado que algo es cierto (creemos en ello, por ejemplo en la adivinación, en la validez de un test psicológico o en la autoridad) tenderemos a dar por válido todo lo que ello implique. Una disonancia se produce cuando lo que esperamos no se corresponde con la realidad y el cerebro tiende a evitar este tipo de sucesos (o ignorarlos) mediante un sesgo confirmatorio ya que suponen una pequeña “crisis de identidad” para la persona.

Obviamente el que va a una “adivina” es porque cree en ella, luego ya tenemos el criterio de fuente de autoridad. Además cuando algo no esté claro, la persona lo dotará de sentido, facilitándole el trabajo al “adivino/a”. Si te fijas siempre la adivinación se basa en rasgos personales y siempre empieza de forma más vaga para ir luego concretándose a medida que avanza la “sesión”.

Fuente: http://www.medciencia.com

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