Relaciones Interpersonales

¿CÓMO HACER QUE EL OTRO ACEPTE UNA CRÍTICA?

Students standing in corridorLa vida en común impone una confusión que puede convertir ciertos detalles en insoportables: cuestiones de organización, ruido, olores… Para evitar que estos detalles alteren una relación, en conjunto, agradable, puede ser necesario hablarlo con la persona en cuestión. Pero, ¿cómo actuar para no ofenderla?

Tanto si se trata de tu compañero de trabajo, tu compañero de apartamento o de tu pareja, el objetivo es que se produzca un cambio. Pero ¿cómo llamar la atención sin herir o hundir a la persona? Algunos trucos y mucha empatía pueden ayudar a evitar las mentiras, los conflictos y esas cosas que no dices y que te comen por dentro.

A veces basta un pequeño detalle para empañar una relación que había empezado bien. ¿Cómo hacer que cambien sin estropearlo todo?

Mira las cosas con perspectiva

“Si bien es importante que el otro entienda las consecuencias de su comportamiento, no se trata de desahogarse y soltarlo todo pues corres el riesgo de obtener lo contrario a lo que estabas buscando”, avisa Alexandre Dubarry*, consultor en comunicación. La primera regla es no actuar en caliente, dejándote llevar por las emociones. Para ello a veces hay que ayudarse del reflejo “Stop”.

Darte un tiempo te permitirá ver las cosas desde otro ángulo; así podrás entender mejor lo que te estás jugando y elaborar una estrategia adaptada para que el otro cambie. Pregúntate: ¿qué es lo que me molesta? ¿Molesta también a otras personas? Él/ella, ¿es consciente? ¿Es realmente importante hablar de ello? ¿Cuál es mi objetivo? ¿Qué me gustaría obtener? ¿Cómo puedo conseguirlo?

“A veces es bueno que nos planteemos si no estamos exagerando el comportamiento que nos saca de quicio”, señala Alexandre Dubarry. “Resultaría difícil exigir a un compañero de trabajo que salga de la oficina para hacer llamadas personales si otros escuchan música sin audífonos… Centrarse en los aspectos negativos del otro hace que no podamos reconocer nuestros propios defectos”.

Crear las condiciones de un intercambio constructivo

El hecho de haber pensado de qué manera vamos a abordar el problema nos permite estar más a gusto. Si estás convencido/a de que tu petición es legítima y de que decirla es importante, tu lenguaje corporal expresará mayor seguridad de manera natural. Para ganar todavía más confianza, Alexandre Dubarry sugiere que pensemos en los argumentos que queremos tocar y en la manera en la que se desarrollará la conversación, buscando siempre un resultado positivo.

Nuestra delicada petición es, con frecuencia, más fácil de abordar en un lugar neutro o en un momento de descanso: “El objetivo es crear un clima de confianza propicio a los intercambios constructivos” señala el consultor. La pausa del desayuno es particularmente favorable. Cada uno hace girar su cuchara, saborea su placer… La tensión se relaja. Compartir una comida produce el mismo efecto”.

A veces, puede resultar interesante escoger el momento de la conversación. “Sin embargo, el interlocutor no debe sentir que lo estamos humillando”, insiste Alexandre Dubarry. ¡Vale más evitar que haya espectadores!

Hacer que el otro acepte la crítica

Algunos trucos ayudan a aceptar una crítica. Demuestra desde el principio que eres consciente del impacto que pueden tener tus palabras: “¿Estás de acuerdo en que hablemos con sinceridad? No me gustaría herirte pero…”.

Alexandre Dubarry aconseja también abordar el tema sin dar nada por supuesto. “La frase Tu móvil suena, no tiene el mismo sentido si añadimos lo oigo a pesar de que tengo los audífonos puestos”. Los hechos deben ser reales, de otro modo, tu interlocutor se centrará en los detalles. La generalización, marcada por palabras como siempre, cada vez, nunca… tiene el mismo efecto: a menudo la conversación se atasca.

Habla entonces de cómo te sientes, y añade: “lo siento, siempre me costó concentrarme con música…” o “Sé que soy particularmente sensible a los olores pero…”.

Demuestra empatía diciendo a la persona que entiendes sus dificultades y, por qué no, que puedes incluso compartirlas: “Es cierto que, con sólo una hora de pausa, es difícil hacer deporte, ducharse y comer…” “A mí tampoco me gusta escuchar música con audífonos… “.

Hacer que el otro quiera cambiar

Sólo queda encontrar una solución que convenga a las dos partes. “Sin embargo, existen más posibilidades de que el cambio se acepte y se ponga en marcha si es la misma persona la que así lo decide” señala Alexandre Dubarry. De manera ideal, la persona debe elaborar su propia estrategia, aunque ocasionalmente algunas frases pueden ayudar: “¿cómo podemos hacer?” “¿Qué piensas?” Una vez tengamos la solución otórgale el valor que se merece.
¿Tu interlocutor no parece muy dispuesto a modificar sus costumbres? Alexandre Dubarry aconseja que lo pongamos frente a sus propias contradicciones insistiendo en el hecho de que su comportamiento no le corresponde: “¿cómo alguien tan cuidadoso puede descuidar este tipo de detalles?” “Tú, que prestas tanta atención al futuro de tus hijos, ¿cómo puedes descuidar tu salud? “.
A veces el otro parece no escuchar, no quiere reconocer los hechos o te acusa a ti de otras cosas… “No te preocupes”, asegura el consultor. “Si has sido coherente, la idea progresará. Deja que pase un poco de tiempo y si las cosas no evolucionan, vuelve a la carga.”

A. Plessis

Fuentes: http://bienestar.doctissimo.es Entrevista realizada en febrero de 2012 a Alexandre Dubarry, consultor en comunicación y recursos humanos y autor del libro Comment dire à un collègue qu’il sent mauvais sous les bras,Editions Leducs (febrero 2012).

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