Liderazgo Personal

CÓMO SALIR FORTALECIDOS DE LAS SITUACIONES DIFÍCILES

Dicen que lo que define una situación no es el hecho en sí, sino la capacidad que tenemos de enjuiciarlo y será en base a ello, en parte, que dependan nuestras actuaciones. Pero, ¿Qué es lo que hace que ante una misma situación haya personas que se hundan y otras en cambio parezcan salir fortalecidas?

La vida no siempre es sencilla, en ocasiones nos plantea desafíos pareciendo que busque ponernos a prueba midiendo nuestra capacidad de superación. Esta capacidad de entereza que define a algunas personas, y que está tan asociado a equilibrio mental, capacidad de adaptación, inteligencia y fortaleza, se conoce en psicología con el nombre de resiliencia.

¿Qué significa ser resiliente?

La palabra resiliencia deriva del latín resilio que significa: literalmente  “volver atrás”. En español y en francés (résilience) es un término que se emplea en metalurgia para describir la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora.

Los momentos de desafío vital agudizan nuestro ingenio, en psicología hablamos de la capacidad para sobreponerse a la adversidad y salir incluso fortalecidos desarrollando al máximo nuestro potencial. La resiliencia se encuentra asociada a equilibrio mental y una sensación subjetiva de mayor control sobre nuestras vidas, otorgando a la persona el rol de agente activo en su proceso de cambio. Las personas resilientes tienen una mayor capacidad de aprendizaje ante la adversidad siendo capaces de establecer una lectura positiva de la situaciones por desfavorables que parezcan.

Características de la persona resiliente

Las personas resilientes se caracterizan por poseer una autoestima sólida, siendo muy conscientes de sus debilidades y fortalezas. La confianza será otro de sus puntos fuertes, confían en sí mismos y en la capacidad de conseguir sus propósitos, mostrándose tenaces y luchando con empeño para conseguirlos. Son personas responsables, empáticas, con grandes inquietudes mentales, y con altas habilidades sociales y de comunicación. Reconocen en el apoyo social uno de los pilares más firmes en el equilibrio mental de una persona.

La innovación/creatividad está muy asociado a su gran capacidad para soñar, dado que les aburre lo rutinario y monótono buscando siempre la novedad. Su mente es flexible y adaptable al cambio. Viven centrados en el aquí y ahora. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista, poseen un amplio sentido del humor y lejos de hundirse interpretan los momentos adversos como oportunidades para el cambio y crecimiento personal.

La resiliencia en los niños

La capacidad de resiliencia ha  sido ampliamente estudiada en la historia, siendo Werner uno de sus principales referentes quien en 1992 descubrió que muchos niños criados en ambientes disfuncionales, lograron un desarrollo sano y positivo en su vida adulta en contraposición a quienes no lo hicieron presentando enormes problemas de adaptación en diversas esferas de su vida  y manifestando conductas como  retraimiento excesivo o una gran agresividad, aspecto que los convertía en  vulnerables ante los demás y les llevaba a proyectar sus sentimientos de rabia contra objetos o personas.

Educar en resiliencia es muy importante y para ello lo más importante es tener un referente que nos brinde aceptación incondicional: alguien que confié plenamente en nuestra capacidades y nos lo haga saber. Lejos de sobreprotegernos, esta persona nos brinda espacio para que nosotros mismos aprendamos de nuestros errores, interpretando estos últimos como oportunidades para crecer.

Educar en empatía, habilidades sociales y creatividad entre otros aspectos son factores favorecedores del desarrollo de una mente resiliente.

Cómo desarrollar la resiliencia

Aunque se sabe que existe una tendencia genética a mostrar mayor resiliencia, lo cierto es que esta puede aprender a desarrollarse. Veamos algunos puntos para ello.

  1. Intenta ver los problemas como una oportunidad para el crecimiento y cambio, aceptando que este último es parte de tu vida.
  2. Ten metas realistas. Establece un orden de prioridades y lucha por tu pasión con determinación
  3. Confía en tu capacidad de superación y no te rindas al primer obstáculo
  4. Aprende a escuchar. Conocer a los demás es ayudarte a crecer.
  5. Cuídate y quiérete mucho. El desarrollo de una sana autoestima es vital.
  6. Céntrate en el aquí y ahora, deja atrás el pasado y vive el presente.
  7. Ayuda a otros. Esto te hará ganar empatía y te ayudara a conocerte más a ti mismo también.
  8. Cuenta con una red de apoyo firme.

Fuente: http://www.doctissimo.com