Motivación

CÓMO SOMOS

Cierto joven turista llegó a un poblado remoto para realizar una encuesta necesaria para su tesis de grado junto al resto de sus compañeros. Mientras conversaba con los habitantes del lugar observó a un anciano y un niño sentados a la sombra y se acercó a dialogar. Conversaron amigablemente y el anciano preguntó al joven: “dígame, ¿Cómo es la gente de su ciudad?”

“Bueno” respondió aquel extranjero, “en verdad es gente muy diferente a la de aquí. Sólo piensan en sí mismos, son egoístas y materialistas. Realmente son gente detestable”. Hablaron algunos minutos más y se despidieron. Caída la tarde, otra joven del mismo grupo se acercó al anciano junto al niño, para encuestarlo también. Después de unos minutos aquel hombre repitió la pregunta que le había formulado al muchacho “Y, dígame una cosa: ¿Cómo es la gente de su lugar?” La muchacha pensó la respuesta por unos instantes y acotó: “En realidad, es gente buena. Algunos viven corriendo por las urgencias cotidianas, pero en el fondo son de carácter muy gentil. Yo los quiero mucho, son mi gente”. El niño, sorprendido, dirigió la mirada a su abuelo y le preguntó: “Abuelo ¿cómo es posible? Ambos vienen de la misma ciudad pero la opinión de cada uno respecto a sus habitantes es completamente distinta. Definitivamente uno de los dos miente”. “No, hijo”, respondió el anciano “Ninguno de los dos miente. Es que no vemos las cosas y a las personas tal como son ellos, sino tal como somos nosotros”.

Te pregunto: ¿Cuál es tu óptica de la vida, del amor, del mundo y sus habitantes? ¿Cómo ves? Porque en verdad, tal como somos en nuestro interior, así vemos. Cuando estoy mal, todo lo veo mal. Hay situaciones que quizás nunca van a cambiar en mi vida, pero si cambio mi forma de pensar hacia eso, al tiempo lo veo diferente, y es como si hubiese cambiado dicha circunstancia. No seas pesimista. No veas la mitad del vaso vacío, sino la mitad llena.

 Fuente: Martini Pablo – Una Pausa en tu Vida.- Edit. CLC

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