Secretos de la mente

EJERCICIO DE CONCENTRACIÓN

Dibuje en una hoja de papel un punto negro de algunos centímetros de diámetro y péguelo a la pared, o póngalo delante de usted. Siéntese cómodamente, respire lentamente, y fije la vista en ese punto, tratando de no pestañear. Al cabo de cierto tiempo, experimentará picazón y lagrimeo en los ojos. Ciérrelos un instante, vuelva a abrirlos y comience de nuevo. No se inquiete, este ejercicio no le hará, ningún daño a sus ojos. Por el contrario, vigoriza el nervio óptico y puede contribuir a curar ciertas enfermedades oculares. Además, confiere a los ojos un brillo magnético le permitirá ejercer un nuevo encanto en las personas que lo rodean y le otorgan una autoridad natural.

Comience por hacer este ejercicio durante varios minutos, dos o tres, por ejemplo, y después vaya aumentando progresivamente la duración. Cuando llegue a los veinte minutos, su concentración será excelente.

Desde el primer día vera, por poco tiempo que dedique al ejercicio en cuestión, que experimentara un progreso notable. Los efectos de este ejercicio son múltiples y parecen misteriosos, sobre todo si se tiene en cuenta su simplicidad. Pero no se deje engañar por esta simplicidad. Los resultados hablarán por sí mismos. El primero es, evidentemente, el aumento de su poder de concentración. Usted podrá concentrarse con más eficacia y durante más tiempo. Los problemas que le parecieran complicados ahora le parecerán simples. Su pensamiento se acelerará. Hará fácilmente en una hora lo que hacía en tres. Y lo  hará mejor. Y con más precisión y prolijidad. Este ejercicio mejora también la memoria, a partir de la cual opera el razonamiento. Otra consecuencia notable del aumento de concentración es que usted aumentará de manera considerable su atención (es natural: concentrado, usted está presente y atento al instante que pasa, a la situación). La réplica justa, la que antes le venía a la mente demasiado tarde, le acudirá naturalmente, en el momento indicado. Usted será más capaz de aprovechar una ocasión, de captarla al vuelo, en lugar de dejarla pasar, como le ha ocurrido tantas veces.

Por otra parte, este ejercicio permite desarrollar considerablemente la intuición, lo cual es muy útil en los negocios. Ciertas personas pretenderán no tener tiempo para consagrar veinte minutos por día a este ejercicio, que se aconseja hacer por la mañana, al despertar, para “calentar” el “músculo” del pensamiento. Lo cierto es exactamente lo opuesto. Y usted no demorará en convencerse. Justamente, si usted no tiene “un solo minuto para usted”, como suele decirse, es cuando más imperativo se toma que se tome algunos instantes para realizar este ejercicio de concentración. ¡Una vez que haya comprobado los frutos de este maravilloso ejercicio, formará parte de su disciplina cotidiana, y eso es lo que debe hacerse!

Fuente: Poissant Charles, Godefroy Christian “Mi Primer Millon”. Edit Atlantida S.A

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