Motivación

EL CLUB DE LA MITAD INFERIOR

La sabiduría convencional nos ha convencido de que “los números no mienten”. Creemos en los números y en este caso específico en el promedio de calificaciones. Siempre nos preocupamos por buscar los mejores números. Estamos convencidos y les transmitimos esta idea a nuestros hijos, de que su futuro depende del alto puntaje de sus calificaciones.
Pero si los números son el barómetro del éxito y si las cifras no mienten, entonces ¿cómo podríamos explicar las siguientes evidencias contradictorias?

  • Más del 50% de todos los presidentes de las 500 empresas de Fortune alcanzaron promedios C o C- en la universi­dad.
  • El 65% de todos los senadores de los Estados Unidos provienen de la mitad inferior de sus grados escolares.
  • El 75% de los presidentes de los Estados Unidos estuvieron en el “Club de la Mitad Inferior” durante sus años de colegio.
  • Más del 50% de los empresarios millonarios ¡jamás terminaron sus estudios universitarios!

EL QUIÉN ES QUIÉN DEL HOMBRE Y LA MUJER MEDIOCRES

Yo podría compilar fácilmente un Quién es Quién sólo de personas exitosas que no terminaron sus estudios universitarios o que pertenecieron al Club de la Mitad Inferior. Entre los escogidos estaría el general Colín Powell, miembro del Estado Mayor Conjunto; la superestrella de la NBC Bryant Gumbel; el empresario y autor de best-sellers Paul Hawken; Yvon Chouinard, fundador de la empresa de ropa formal Patagonia; y Huey Johnson, cofundador del Trust for Public Land y director de Nature Conservancy, por mencionar algunos.

 Indudablemente, el Quién es Quién de la “Persona medio­cre” también incluiría a Donald Cram, cuyas calificaciones en su especialidad, la química, fueron tan carentes de brillo en la universidad que un profesor le insistía en que cambiara de profesión. Cram perseveró porque amaba esa materia, y en 1989 se ganó el Premio Nobel de Química. Irving Wallace fue un desertor universitario que escribió libros tan increíblemente detallados y bien investigados que se vendieron más de 120 millones de ejemplares.

No olvidemos todos aquellos empresarios, millonarios y billonarios, que no tuvieron calificaciones pero sí cantidades de sueños… por ejemplo, J.B. Fuqua, cuyas Industrias Fuqua llegaron recientemente a 1000 millones de dólares en ventas; John Johnson, el fundador de la revista Ebony, lo mismo que de todo un grupo de empresas, quien nunca pasó del tercer grado; o Lars-Erik Magnusson, de treinta y seis años, el mag­nate sueco de bienes raíces, quien abandonó la escuela a los dieciséis años; y, por supuesto, los enfants terribles Steve Jobs y Steve Wozniac, fundadores de Apple Computers; o el mundialmente conocido ilustrador deportivo Brian Robley, quien tuvo que rogarle a su profesor de arte que le asignara una D en vez de una F para continuar sus estudios de arte, y muchos, muchos otros realizadores de éxito a quienes sus compañeros y profesores alguna vez vieron como inferiores en cuanto a sus posibilidades de triunfar.

Si nos atuviéramos estrictamente a los “números”, todas estas personas habrían sido derrotadas desde hace mucho tiempo.

Es importante aclarar que esto no quiere decir que el prepararse académicamente no sea necesario, al contrario hoy el mundo necesitas de personas muy preparadas, sin embargo este mensaje nos muestra que, el no haber tenido formación académica no excluye a una persona de la posibilidad de alcanzar logros importantes para su vida.

Fuente: Adaptación del libro “Si No Está Roto Rómpalo – Kriegel Robert J. y Patler Louis – Editorial Norma 1993

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