Motivación

EL NAUFRAGO

El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. Él estaba oran­do fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayu­da, pero ésta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones.

Pero entonces un día, después de andar buscando comida, él regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo.

Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido.

Él estaba confundido y enojado con Dios y lloran­do le decía: “¿Cómo pudiste hacerme esto?”. Y se que­dó dormido sobre la arena.

Temprano de la mañana del siguiente día, él es­cuchó asombrado el sonido de un barco que se acer­caba a la isla.

Venían a rescatarlo, y les preguntó: “¿Cómo sa­bían que yo estaba aquí?”.

Y sus rescatadores le contestaron: «Vimos las se­ñales de humo que nos hiciste…».

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder el corazón, por­que Dios está trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufri­miento.

Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIAS  de Dios.

Por todas las cosas negativas que nos pasan debemos decirnos, Dios debe tener una respuesta positiva a esto.

Fuente: Sabiduría para el desarrollo personal – Edit Santa Bárbara

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