Liderazgo Personal

EL PODER DE LA INFLUENCIA

Uno de los primeros libros que impactó mi vida fue “La Metamorfosis” de Franz Kafka, la verdad es que esta obra llego a mis manos por accidente ya que tenía que leer un libro para poder pasar una asignatura en la secundaria, fue así que elegí el más corto que encontré en la librería y ese fue el texto en mención.

La historia que el autor plantea, donde un joven (Gregor Samsa) se convierte en un escarabajo me dejó una serie de inquietudes que durante algunos días rondaban mi cabeza; preguntas como: ¿Qué factores pueden llevar a una persona a transformarse en un ser miserable?; ¿Qué clase de influencia pueden ejercer los demás en los cambios de una persona?; ¿Cómo evitar perder el valor personal por causa de las palabras y actos de los demás?

 No habiendo aun resuelto mis preguntas decidí embarcarme en otra lectura de Kafka llamada “La Carta al Padre” que en conjunto con el estudio de la biografía del autor, resolvieron muchas de mis inquietudes

Fue tal el impacto de estas lecturas en mi vida, que decidí que no quería ser un Gregor Samsa o un Franz Kafka, que a la larga es lo mismo, además se activó en mi una especie de radar para detectar los Kafka a mi alrededor y en verdad, me encuentro muchos constantemente.

¿Serás tú uno de ellos? – Sigue leyendo y lo sabrás

Franz Kafka nació en Praga en 1886, hijo de padres judíos pero formado con las costumbres y la lengua alemana, con un estricto padre que tuvo gran poder en el destino de Kafka, al punto de que mucho de lo que escribió estaba relacionado con la influencia que su padre y el ambiente familiar en el que vivía.

El padre de Kafka, fue un hombre que siempre mostró desprecio hacia su hijo por lo menos así lo deja ver el autor en “la carta al padre” la cual personalmente considero como un manual de los errores que se deben evitar en la crianza de los hijos, esto llevó a que Kafka quien se había graduado como doctor en derecho, nunca valorara sus capacidades y habilidades.

Las obras que se conocen de Franz Kafka han sido publicadas en contra de su voluntad, ya que el autor en vida no dio a conocer mucho de lo que escribía y antes de morir por causa de una terrible tuberculosis, le pidió a su mejor amigo Max Brod que quemara todas sus obras, Brod no hizo caso y se encargó de supervisar la publicación de la mayor parte de los escritos de Kafka.

Mi detector de “Kafkas” encuentra constantemente gente que le cuesta mucha dificultad creer en ellos mismos, fueron programados para el fracaso desde muy pequeños, al ser descalificados por figuras de autoridad como padres y profesores: Escritores que guardan lo que escriben, Cantantes con voces maravillosas que solo expresan su talento cuando están solos o con su círculo más intimo; Mujeres bonitas que disfrazan su belleza por sus complejos; Solteronas y solterones a los cuarenta, convencidos de que ninguna persona los merece; Aspirantes a un empleo que cuando consiguen una ocupación en una empresa se retiran a los pocos días con el famoso argumento “no es lo mío” entre muchos otros. Todos completamente equivocados pero seguros de que están en lo cierto, porque fue la realidad con la que crecieron.

Lee al respecto “El síndrome de Ellie”

Si te identificas de alguna forma con un Kafka permíteme decirte que el reconocer el problema y comenzar a rechazar tal condición es parte de la solución, Y la otra parte tiene que ver con el asumir un nuevo valor para ti, esto significa tener la capacidad de ignorar todas las declaraciones negativas que te han dicho y que te has creído y comenzar a verte con los ojos que Dios te ve, un ser extraordinario, “Corona de la creación”

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