Relaciones Interpersonales

EL PODER DE LAS PALABRAS

Un día un hombre se acercó a un sabio maestro y le expresó su tristeza y su frustración. Se sentía miserable por haber discutido agriamente con un amigo. Lamentaba sus palabras poco amables y preguntó al profeta lo que podía hacer para remediarlo.

El maestro le aconsejo al hombre que recorriera la ciudad y colocara plumas en los escalones de muchas casas. Le dio instrucciones para que dejara allí las plumas toda la noche, que las recogiera por la mañana y que se reportara con él después.

Al día siguiente, el pobre hombre se acercó al sabio con expresión de angustia.

-Maestro-,  se lamentó el hombre -hice lo que me dijiste, pero cuando regresé esta mañana para recoger las plumas que dejé anoche, ¡no encontré ninguna!-

– Lo mismo sucede con tus palabras – replicó el sabio, – pues salieron de ti he hicieron su trabajo para no ser recordadas de nuevo.

Es posible enmendar el daño causado por nuestras palabras malas o negativas pronunciando otras palabras mejores que las remplacen. Sin embargo, es más inteligente ser conscientes de que nuestras palabras tienen más poder de lo que la mayoría de nosotros imaginamos.

Es mejor tropezar con el dedo del pie, que con la lengua. Proverbio swahili.

Palabra y piedra suelta, no tienen vuelta Proverbio chipriota.

Fuente: Lawrence Durrell – Limones amargos (adaptación)

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