Inteligencia emocional

EL REGALO MÁS VALIOSO

En una agitada ciudad un hombre regresaba cansado y cargado de su trabajo, había sido un día pesado, lleno de contratiempos, de gente mal humorada y de compañeros de trabajo indolentes, sin embargo el hombre había tratado de mantenerse sereno ante las situaciones que se le presentaron y aunque en innumerables ocasiones quiso explotar, prefirió no hacerlo y guardar para sí toda la rabia que sentía. Y así llego a su casa, aun no terminaba de saludar a su familia cuando se dio cuenta de que su hija de tres años había tomado un valioso rollo de papel dorado que el hombre celosamente guardaba, la niña había usado el papel para envolver una caja ordinaria y su padre al ver lo que había hecho desató toda la furia que contenía en su ser, propinándole a la niña un severo castigo, esa noche la niña se fue a la cama junto con la caja forrada con el valioso papel, a la mañana siguiente, muy temprano la niña se acercó a su padre antes de salir a trabajar para entregarle el regalo que contenía la caja, su padre aunque aún ardía en rabia recibió el obsequio dibujando, a fuerza, una sonrisa en su rostro, cuando la niña le dijo, “esto es para ti, papi” él se sintió avergonzado por haber reaccionado con tanta rabia la noche anterior, pero rápidamente la vergüenza volvió a dar paso a la furia contenida, cuando el hombre abrió el obsequio y encontró que se trataba de un caja vacía, entonces le volvió gritar diciendo: “si das un regalo debe contener algo valioso adentro, no me hagas perder el tiempo” ante la reacción de su padre la niña lo miro fijamente y dejando caer algunas lágrimas le dijo: “Papito la caja no está vacía, yo soplé muchos besos dentro de ella para ti, para que los tomes cada día cuando te sientas mal” El hombre sintió un gran peso un su corazón y fundiéndose en un profundo abrazo con su niña le pidió perdón; Desde ese momento la caja vacía de cosas materiales pero llena del amor de su hija, le acompaña en sus actividades diarias y cada vez que siente que las cargas de un día agitado le agobian, abre la caja y toma uno de los besos de su hija y así encuentra paz y tranquilidad.

Cuando decides guardar tu ira y luego la liberas sin medir tus reacciones, puedes hacer mucho daño, no solamente a otros, sino también a ti ya que puedes perder personas valiosas y arruinar momentos especiales. Cuida tus reacciones y ante todo cuídate de lo que guardas en tu corazón, recuerda que la biblia nos enseña: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. Prov. 4:23

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