Relaciones Interpersonales

Fuera de lugar

Fútbol de niñas

Chicas jugando futbolPresenciaba una de las finales de fútbol más emocionantes. El marcador del partido entre las chicas súper poderosas y los súper campeones se encontraba en cifras iguales 1 a 1 y restaban solo unos segundos para terminar el tiempo reglamentario, tras lo cual el compromiso se definía con tiros desde el punto penal.

Se trataba de un encuentro que hoy en día es normal ver: dos equipos, once contra once, un equipo de niños menores de 15 años y al otro lado del campo, niñas de igual edad. Años atrás, no era común ver a niñas jugando futbol, por lo menos organizadas como un equipo y menos enfrentando a niños y bajo las mismas condiciones de juego.

Ideas machistas como “la mujer es el sexo débil” o “el fútbol es deporte de machos” impidieron por muchos años el acceso de las mujeres de manera organizada a este deporte.

El encuentro entre niñas y niños había cumplido su tiempo reglamentario, el árbitro dio el pitazo que anunciaba que el equipo ganador se definiría desde el punto penal. Y así fue. Empezaron las chicas pateando y tuvieron su primer acierto, lo propio hicieron los chicos marcando una gran anotación a un ángulo imposible para la arquera.

Así transcurrieron cuatro de los cinco tiros de manera exitosa para cada equipo. La última de las seleccionadas para definir el partido se ubicó frente al balón, había una gran expectativa, la algarabía del público se tornó en un ansioso silencio. Tomó impulso y gooooool, gritó en coro el público.

Ahora le correspondía al último de los súper campeones. En caso de anotar continuarían cada equipo cobrando desde el punto penal, hasta que alguno fallara, algo que hasta ese momento no había sucedido. Otra vez las barras se silencian, el chico toma impulso, se acerca, dispara con precisión al lado del palo derecho de la arquera y esta se lanza estirando su mano como toda una profesional y saca el balón por encima del travesaño.

De inmediato se escucha una ovación del público que había ido a apoyarlas y todas las súper poderosas empiezan a saltar de emoción, como si hubieran ganado un campeonato mundial.

De inmediato los súper campeones abandonaron la cancha se podía ver en sus rostros una mezcla de profunda tristeza y vergüenza. Una madre de inmediato se acercó al director técnico de los niños, la mujer además de tristeza y vergüenza cargaba con una rabia, que se manifestaba en cada paso que daba y en la forma como manoteaba al dirigirse al entrenador.

La mujer, madre de uno de los niños le recriminaba al técnico por el resultado y entre muchas expresiones incoherentes lo que más expresaba en su retahíla de recalamos era la frase: “¿cómo va a permitir que el equipo pierda con un equipo de niñas?”

¿Absurdo? Si, esta mujer seguramente llena de amor por su hijo manifestaba lo que muchos en ese momento estaban sintiendo, no solo la frustración de una derrota, sino algo más terrible, la «deshonra» de perder frente al sexo femenino.

Seguramente los niños, sus padres y hasta el técnico desde antes del encuentro estaban convencidos del triunfo y no veía factible una victoria de las súper poderosas.

Lo peor de todo es el hecho de ver a una madre indignada por que los chicos habían perdido frente a chicas de su misma edad, Que terrible mensaje el que le transmitía a su hijo y a los demás niños: “Debes ser superior a la mujer”. Un mensaje que históricamente se ha escuchado de parte de los hombres porque, podríamos decir, que corresponde a la forma como nos han enseñado culturalmente, pero que en boca de una mujer es un “fuera de lugar” más aun en tiempos donde el sexo femenino requiere que la sociedad genere más participación de la mujer con equidad y sin prejuicios.

Hey mamá, papá, que tal si educas y preparas a tus hijos e hijas para enfrentar un mundo con igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, sin ínfulas de superioridad de ninguna de las partes. Manteniendo las diferencias que demarca la propia biología y sin el ánimo de someter o minimizar ni a mujeres ni a hombres. Que salgas del “fuera de lugar” y promuevas un juego limpio sin manchas de discriminación

Autor: Wilman Cuellar

Tomado del audio libro “Cuentos y reflexiones para mujeres que se empoderan” de la serie “Cuento contigo, cuenta conmigo”