Liderazgo Personal

HERRAR ES UMANO

No es un error, es un “horror” dirás al ver este título, sin embargo, al cometer unas faltas ortográficas he logrado llamar tu atención, y es que vivimos en una sociedad donde se castiga duramente el cometer un error, donde aún el error es visto como algo exclusivo de los tontos, y nadie quiere parecer tonto; No es común ver los errores como ensayos en busca de la excelencia. Es por esto que la mayoría de personas no quiere admitir sus errores, el miedo a ser señalados por sus “equivocaciones” nos tiene hoy viviendo rodeados de personas que se niegan a aceptar, corregir y aprender de sus errores, sin darse cuenta se están limitando en sus capacidades. La persona que no es capaz de admitir sus errores, no los va a corregir ni va a aprender de ellos, negándose así la posibilidad de avanzar y crecer. Es curioso escuchar personas diciendo acertadamente que “nadie es perfecto” y al mismo tiempo actuando como si lo fueran, es decir, negando sus errores como si no tuvieran el derecho a equivocarse.

Tal vez esta sea una de las razones por las que tenemos tantos hogares disfuncionales, tantas relaciones conflictivas y tantos corazones rotos; La negación o la no aceptación de nuestra responsabilidad al cometer los errores impide que podamos corregir las fallas en las que caemos, el problema se hace más complejo cuando no solo negamos nuestras fallas, sino cuando estas son tan evidentes para todos los demás pero nosotros no las queremos ver, es como nadar contra la corriente, entonces, nos valemos de estrategias que desde muy pequeños aprendimos: buscamos excusas y justificaciones  para nuestras fallas o buscamos a quien culpar y una de las maneras más comunes de combinar estas dos estrategias es con lo que llamo “sistema de acción y reacción transferida” que se manifiesta cuando una persona al ser cuestionada por un evidente error responde con frases al estilo: “Yo hice esto porque tu hiciste eso”, estas odiosas frases solo avivan el fuego de un conflicto y no te permiten crecer.

Imagina que tienes una discusión con alguien cercano a ti y no quieres admitir la falta que has cometido, ¿qué pasaría si decides aceptar tu responsabilidad en el error, sin justificarte ni buscar culpables?, Crees que habría razón para seguir discutiendo? verdad que no, ya tu día no se arruinaría por una discusión, mantendrías una buena relación y hasta tu salud se vería beneficiada. Sin embargo posiblemente tu orgullo y las equivocadas creencias sobre los errores, no te lo permita.

En parte el rechazo a admitir los errores se debe a nuestros sistemas formativos, la educación siempre ha premiado los aciertos más no los errores, de hecho se castiga fuertemente a quien los comete y aun en la actualidad se ridiculiza a quien cae en alguna falta.

Una de las expresiones que más le gusta usar a los caza errores es la palabra “culpa”, cuando algo no sale bien, nunca falta la famosa frase: “quien tuvo la culpa” y ya sabemos que nadie quiere tener la culpa, por eso no admitimos el haber cometido un error, peor si ya se usó la palabra culpa. Esta palabra está muy asociada a temas religiosos como el pecado y el perdón; En la teología católica se considera que una de las consecuencias del pecado es la culpa, de ahí que esta palabra tenga tanta fuerza y se busque evitar estar relacionados con ella.

Es tal el efecto de esta palabra que se ha llevado al plano del humor para demostrar que nadie quiere tenerla, para la muestra este apunte que leí en redes sociales: “Era una mujer tan fea que le llamaban “la culpa” porque nadie se la quería echar” un apunte que aunque gracioso nos lleva a la reflexión sobre la palabra mencionada.

Es necesario entonces que cambiemos nuestra comunicación frente a los errores, evitando la palabra culpa y usando la expresión responsabilidad, no somos culpables, somos responsables.

El miedo a equivocarnos es un limitante para disfrutar la vida y para relacionarnos adecuadamente, es imposible vivir sin cometer errores, entonces, ¿por qué tu obsesión con mostrarte inmune a los errores? Es bueno que entiendas que no existe un mundo perfecto, ni personas sin fallas, entonces, no sigas tratando de negar o  justificar las tuyas, ni tampoco buscando las faltas ajenas para señalar y enjuiciar, ya que lo único que logras es que los que te rodean también se llenen de excusas y limiten su aprendizaje.

TEN EN CUENTA:

Los errores muestran tus alcances y limitaciones.

Los errores son los mejores maestros.

El no admitir tus errores antes que mostrarte perfecto, denota arrogancia, egocentrismo, inseguridad, deshonestidad y falta de madurez.

El no admitir tus errores te impide ver nuevas posibilidades.

Cuando eres honesta con tus fallas tus relaciones mejoran.

Asumir tus errores es un paso importante para tomar el control de tu vida.

Solo tú eres responsable de tus actos y de los errores que cometes, no busques “culpables”

El problema no es el error, sino persistir en el mismo error.

Es imposible encontrar soluciones cuando ya encontraste excusas.

Cometer un error no es fracasar, al contrario, es el camino ineludible hacia el éxito.

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