Liderazgo Personal

IN SATISFACCIÓN

La palabra Manjar viene de la expresión hebrea Man Hu que se lee como “Maná”, era el “Pan del cielo”, el alimento que Dios le dio a su pueblo en el desierto cuando salieron de Egipto.

El Maná se debía recoger en raciones que alcanzaran solo para el día, no se podía guardar ni almacenar por que se agusanaba, excepto los viernes donde debían recoger una ración doble para comer el sábado, que por ley no podían hacer ningún trabajo (Éxodo 16:4,5), así, Dios quería que el pueblo aprendiera a confiar en que Él les proveería el alimento cada día

El sabor del Maná según la biblia era como al de las “tortas de miel” y según otros escritos hebreos el sabor dependía del paladar de quien lo comía, incluso se afirma que su sabor era igual a lo que más le gustaba a la persona que lo consumía.

Siendo así, el Maná cada día, para cada persona, podía tener un sabor diferente, de esta forma podrían haber aguantado 40 años en el desierto comiéndolo.

Las escrituras no nos dicen que el pueblo de Israel se haya hastiado de comer el Maná por su sabor, pero si es claro que llegó un momento en el que le exigieron a Dios otro menú, de preferencia con carne y fue ahí donde Dios les envió codornices.

A pesar de que el sabor del Maná era agradable al paladar hubo un momento en el que el pueblo de Israel ya no lo quería; se hartaron de lo mismo, sin que fuera malo.

Así nos sucede, llega un momento donde nos cansamos de las cosas, y no necesariamente porque hayamos convivido 40 años con lo mismo, le perdemos el interés a las personas, los hechos, las cosas, a veces porque ya se repiten o en la mayoría de los casos a causa de la insatisfacción que nos invade, nada nos complace y mantenemos un constante inconformismo donde mucho no es suficiente.

Entonces ya lo que antes era maravilloso ahora no lo es, no nos complace o no nos llena, queremos “más y mejor” y, aunque este deseo es el que nos permite avanzar, crecer, superarnos y alcanzar nuevos logros, también cuando no es prudente nos lleva a un estado de insatisfacción enfermizo.

Es así que comenzamos a necesitar más y en ocasiones no es porque en realidad lo necesitamos sino porque creemos que lo necesitamos y lo que tenemos nos empieza a parecer poco así sea exactamente lo que requerimos para ser felices, esto es más complicado cuando queremos “más o mejor” en relación a cosas que no podemos cambiar o que nos conviene mejor que estén así, es por eso que si eres pobre quieres ser rico pero también sé de casos de ricos insatisfechos con sus posesiones, el negro quiere ser blanco, el blanco quiere ser negro, el alto se queja de su estatura y el enano quiere crecer, hombres queriendo ser mujeres y mujeres queriendo haber nacido hombres, solteros que quieren estar casados y casados que preferirían estar muertos. ¡Nada los satisface¡

Apelo a las palabras del escritor Carlos Cuauhtémoc que dice que Dios nos regala “paquetes” y no cosas, así pues tu paquete contiene la casa que tienes, el carro que tienes o la bicicleta que tienes, los hijos y la pareja que tienes, la carrera profesional, el trabajo o actividad que tienes etc.

Si te haces consciente de esta idea podrás ser feliz con lo que tienes, valorando las cosas y personas que te rodean y aspirando a obtener más pero sin necesidad de enfermarte física y emocionalmente si no lo consigues.

¿De qué le sirve a una persona haber ganado el mundo entero, si ella misma se destruye o se pierde? Lucas 9:25

Autor: Wilman Cuellar

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