Motivación

LA CEBRA CONFUNDIDA – NO DEJES QUE OTROS DEFINAN LO QUE ERES

Una mañana en la selva africana la pequeña cebra que había perdido a su madre salió sin rumbo, se encontraba pensativa y deprimida, llena de preguntas acerca de su identidad. Sus cuestionamientos sobre si misma aumentaron al acercarse al lago a beber agua. Al ver en el estanque su reflejo se preguntaba sobre qué clase de animal era.

Entonces continuó su camino, sin rumbo pero con la convicción de que antes de llegar a algún lado debía saber que era. Así que empezó a preguntarle a cuanto animal de la selva se encontraba. La primera que se cruzó en su camino fue la jirafa y le preguntó:

-Señora jirafa me puede decir ¿que soy yo?

La jirafa le respondió:

– Pequeña amiga es claro por tu tamaño que eres un burro

¿Un burro? Replicó la cebra con tono de duda – ¿Solo por mi tamaño?

– Sí, contesto la jirafa, eso es lo que eres y lo que serás

La cebra siguió su camino pensando en lo que la jirafa había dicho, aunque no creía que pudiera ser un burro. Sabía que tenía otras características aun así siguió el camino pensando como burro.

Mas adelante, se encontró con el rinoceronte y vio la oportunidad de comprobar lo que la jirafa le había dicho, así que de inmediato le preguntó: señor rino usted puede decirme ¿que soy yo?

– El rinoceronte le respondió es evidente por los pelos de tu crin y de tu cola, que eres un caballo.

La pequeña ahora tenía más dudas.

-¿Cómo puede el pelo de la cola y de la crin definir que soy un caballo?  Le dijo al rinoceronte, A lo que el animal respondió, chiquita, acéptalo eso es lo que eres y lo que serás.

La pequeña cebra ahora estaba más confundida, ya no sabía que pensar, aun así siguió avanzando creyéndose caballo. Entonces llegó hasta un árbol a descansar y el señor mono viéndola sumida en su tristeza se le acercó para indagarle:

– Amiguita, ¿qué te pasa porque tu semblante tan triste?

La pequeña le dijo:

-Estoy desconcertada, no sé que soy verdaderamente.

El mono con voz de autoridad le dijo:

-Amiga desde las alturas de los arboles puedo divisar la selva y sus animales, todo lo conozco y puedo asegurarte que por tus manchas negras eres un guepardo

-¿En verdad señor mono soy un guepardo?

-Salta a la vista, respondió el mono

Llena de inquietud la cebra siguió cuestionando:

– Pero he visto como corren los guepardos y sé que no puedo igualarlos

-Sí, es que aun estas muy pequeña, pero pronto correrás igual que tus hermanos guepardos, eso es lo que eres y lo que serás.

La cebra sumida en la tristeza, siguió su camino sin rumbo, ahora como un lento guepardo pero muy frustrada al no encontrar una respuesta que le agradara. Ya finalizaba el día y sin fuerzas prosiguió como muerta en vida, cuando estaba a punto de desfallecer se cruzó en su camino un animal que se le hacía familiar, era muy parecido a lo que conoció de su madre y al reflejo que vio en la mañana en el estanque. Era el anciano cebra.

-¿Qué te pasa? le pregunto el anciano, viendo la notable tristeza del pequeño animal

– Mi madre murió hace poco y ahora no sé quién soy, contestó

El anciano, le dijo:

-No te preocupes a veces llegan etapas de nuestra vida donde nos llenamos de confusión, pero es claro que te pareces mucho a mí, tienes las rayas, el tamaño y el aspecto de una cebra.

-Pero, señor cebra me han dicho que soy un burro un, caballo y un guepardo, replicó

– Sí pequeña, cuando dejas que otros definan lo que tú eres siempre encontraras diversas opiniones, en la mayoría de casos se trata de falsas concepciones de lo que eres. En realidad lo que al final importa es lo que tú crees ser y el valor que te das, no las opiniones de los demás. Así que no te dejes convencer de lo que los demás dicen de ti, debes darte el valor que te mereces. Tampoco te degrades a ser menos de lo que debes ser, no arruines tu vida y tu identidad solo por complacer a otros. Eres una maravilla de la creación.

La cebra quedo muy contenta con las palabras del sabio anciano cebra y regresó por su camino con la frente en alto demostrando a todos que tenía claro quién era y las características que la hacían única. Ese mismo día también decidió que en adelante no volvería a aceptar cualquier clase de opinión ajena acerca de ella.


Cuento escrito por Wilman Cuellar, escúchalo en el audiolibro CUENTO CONTIGO, CUENTA CONMIGO – CUENTOS Y METÁFORAS QUE CAMBIARÁN TU VIDA. 2ª edición¡ a la venta ya!