Inteligencia emocional

LA SUBASTA DEL DIABLO

Cierto día y producto de una gran crisis mundial el infierno se fue a quiebra, fue así que el diablo decidió vender todas sus herramientas al mejor postor.

El aspecto de la subasta era imponente: todas sus armas estaban dispuestas de tal forma que no podían dejar de llamar la atención. Allí se encontraban entre otras: el odio, la malicia, la envidia, los celos, el rencor, la avaricia, el egoísmo, la traición, la violencia, y muchos otros implementos del mal.

Separado del lote principal, había un objeto aparentemente inofensivo con aspecto de haber sido muy usado y cuyo precio era muy superior al de todos los demás objetos.

Alguien preguntó al diablo: – ¿Cómo se llama ese instrumento?

Y éste contestó: – Desaliento.

-¿Por qué su precio es tan alto?

La respuesta no se hizo esperar:

– Porque este instrumento es más útil que cualquier otro.

Y explicó: Con el desaliento puedo entrar en la conciencia del ser humano cuando todas las demás herramientas han fallado. Una vez adentro, con esta sola arma puedo llegar a hacer lo que desee con las personas: puedo hacer que bajen los brazos, que se rindan, con esa arma puedo hacer que se desmotiven y abandonen sus sueños, con esa arma tengo muchas vidas frustradas y sin propósito en esta vida.

Está muy gastada porque la utilizo mucho y con casi todo el mundo. Como muy pocos saben que me pertenece, puedo usarla continuamente para lograr mis propósitos.

Debido a su utilidad, el precio del desaliento era tan alto… que aún hoy… sigue siendo propiedad del diablo.

Hoy el desaliento es algo muy común en la sociedad, los conflictos nos pueden llevar fácilmente a caer en esta condición y cuando persiste en una persona, la puede llevar incluso a la muerte; en algún momento de nuestras vidas el desaliento llegará a nosotros, es natural que suceda, lo importante es saber qué hacer cuando el desaliento te inunda y ya no quieres seguir tu camino, cuando desistes de seguir avanzando y te estancas o vuelves a tomar comportamientos dañinos que ya habías dejado. Por eso es importante que recuerdes y atesores en tu corazón esta frase bíblica: “¡Se fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”

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