Motivación

LA VIRTUD DE ESCUCHAR

Cuentan que un rey chino envió a su primogénito a estudiar donde el gran maestro Pan Ku con el objeto de prepararlo para la sucesión al trono.

El sabio lo envió en seguida a escuchar los sonidos de un bosque solitario. El príncipe Tai regresó del bosque al cabo de un año y descri­bió la entonación de las lechuzas, la caída de las hojas, el susurro del viento, el zumbido de las abejas, el rumor de los arroyos y el gorjeo de los pájaros.

El maestro se declaró insatisfecho por la descripción y le dijo al muchacho que volviera por un año más y pusiera mayor atención a los ruidos del bosque.

Transcurrieron muchos meses y el joven soberano se esmeraba en escuchar y escuchar, sin progresar en nada. Una mañana comenzó a percibir unos ruidos distintos y se alegró de sa­ber que por fin podría satisfacer a su mentor. Al regresar, le dijo a Pan Ku -Maestro, al fin pude oír lo nuevo: el ruido ¿de las flores cuando se abren, el sonido de la tierra cuando se calienta bajo el sol y la entonación de la hierba al beber el rocío de la mañana.  Pan Ku hizo un gesto de descontento y  repuso: -Sólo cuando el futuro gobernante haya aprendido a escuchar de cerca el corazón de las personas, sus sentimientos no comunicados, sus penas inexpresadas y sus quejas silenciosas, sólo entonces podrá inspirar confianza a su pueblo. Un buen líder es aquel que rehúsa las palabras superficiales y penetra hondamente en el alma de la gente para oír sus verdaderas opiniones, sus sentimientos y deseos.

Fuente: W. Chan Kin y Renné A Mouborgne, “Parables of Lea-denhip”. En Integración, una publicación de Japanesc Orga-nizatíon fot Family Planning, Tokio, junio de 1993. Versión del ingles por Jaime Lopera.

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