Salud y Bienestar

LAS 5 RAZONES POR LAS QUE NUNCA DEBERÍAS BEBER ALCOHOL

1. El alcohol altera el funcionamiento cerebral

Según un estudio a cargo del Dr. Petney y publicado en Natureel alcohol no mata las neuronas como siempre hemos creído, pero si puede dañar sus conexiones, no nos equivoquemos.

Por otro lado, lo que sí sabemos es que el alcohol altera el funcionamiento de los neurotransmisores, esos pequeños mensajeros cerebrales que controlan prácticamente todo lo que sucede en nuestro cerebro. De hecho el alcohol afectaría tanto a los neurotransmisores excitadores como a los inhibidores. Básicamente, aumentaría el efecto de los neurotransmisores inhibidores, provocando una sedación y un enlentecimiento del pensamiento. Y, por otro lado, disminuiría los efectos de los neurotransmisores excitadores, alterando el pensamiento, el habla o el movimiento, y enlenteciéndolos también.

2. El alcohol aumenta el riesgo de sufrir un trastorno mental

Para que te hagas una idea, según una encuesta de 2011 llevada a cabo por la Dirección General del Plan Nacional Sobre Drogas de España, hasta el 92,2% de los jóvenes entre 15 y 34 años consumen alcohol. Y tanto el alcohol como otras drogas han demostrado que colaboran en aumentar el riesgo de sufrir un trastorno mental hasta 4,5 veces.

Por otra parte, un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad de Almería afirma que el consumo de alcohol aumenta el riesgo de sufrir, más concretamente esquizotipia, un conjunto de rasgos de la personalidad entre los que se incluyen ilusiones, personalidad fantasiosa, interpretaciones inadecuadas de sucesos normales y dificultad para las relaciones sociales.

3. El alcohol aumenta el riesgo de sufrir obesidad

Por si no había suficiente con la cantidad de calorías vacías que puede llegar a aportar una bebida alcohólica, también tenemos que lidiar con el hecho de que cuando consumimos alcohol, aumenta nuestro apetito y llega a arruinar nuestra alimentación.

De hecho, un estudio publicado en Alcoholism: Clinical & Experimental Researcdetectó que el consumo excesivo de alcohol, la preferencia por bebidas espirituosas así como el consumo de cualquier tipo de alcohol durante las comidas se asocia a una mala adherencia a las principales pautas saludables de consumo de alimentos.

4. El alcohol debilita nuestro sistema inmune

El alcohol tiene tanto efecto agudo como a largo plazo si nos fijamos en el sistema inmune. En primera instancia es capaz de bloquear las células inflamatorias, reducir la capacidad corporal para hacer frente a las infecciones. Y, si ya nos fijamos en sus efectos a largo plazo, el alcohol tiene la particularidad de alterar las células T y células B del sistema defensivo, responsables de la “memoria” inmunitaria.

Finalmente, también hay una serie de efectos colaterales, como la alteración del ritmo circadiano y en consecuencia el ritmo hormonal y de liberación de múltiples moléculas que acaban por alterar todo nuestro reloj biológico.

5. El alcohol puede acortar la vida hasta 20 años

Así pues, en conjunto, llegamos a la conclusión de que el alcohol llega a reducir (¡y mucho!) nuestra esperanza de vida. De hecho, cada vez son más las voces en contra de la recomendación de su consumo en las comidas, ni siquiera cerveza o vino. Es más, el alcoholismo llegaría a reducir la esperanza de vida incluso más que el tabaco, así lo afirmó un estudio publicado en Alcoholism: Clinical & Experimental Research, el cual estudió hasta 4.000 participantes durante 14 años. De ellos, hasta 149 se declararon alcohólicos dependientes, y ninguno de ellos llegó a la esperanza de vida media de los alemanes (donde se realizaba el estudio en cuestión). Así, de media, la investigación detectó que la esperanza de vida podía llegar a reducirse hasta la no desdeñable cifra de 20 años.

BONUS: La resaca

Finalmente, tenemos la temida y odiada resaca. Este molesto fenómeno combina la disminución de azúcar sanguíneo, la irritación estomacal por el alcohol, la deshidratación y la alteración de nuestro metabolismo hepático para que, con todo, suframos todos esos síntomas conocidos por todos.

Para acabar, sin embargo, debo añadir que los recientes estudios afirman que si queremos dejar de beber la resaca no afectará a nuestra decisión. Si, se sufre, es molesta, y no se la desearíamos a nadie. Pero parece que en nuestra mente ese “¡No voy a volver a beber!” nunca se cumpliría si solo tuviéramos en cuenta la resaca… Al menos eso dicen los estudios.

Fuente: http://www.medciencia.com

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