Motivación

LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE

Una vez llegó un elefante a una ciudad habitada por ciegos. En dicha ciudad se ignoraba qué y cómo era tan extraño y enorme animal, así que decidieron llamar a unos eruditos de su ciudad—ciegos también—para que formularan un dictamen.

El primer experto se acercó al elefante, palpó con­cienzudamente sus patas y luego sentenció:

—Puedo afirmar que este animal es como una co­lumna.

El segundo erudito, en cambio, tocó a fondo la oreja del paquidermo.

—Debo decirles que mi colega está equivocado; este animal es como un abanico y no se parece en absoluto a una columna —dijo con firmeza.

Finalmente el tercer sabio exploró minuciosamente la trompa del elefante y dictaminó:

—Quiero aclarar que mis dos colegas han errado claramente su apreciación. Es evidente que este animal se parece a una serpiente.

De este modo, se levantó entre los habitantes de la ciudad una gran polémica entre los que defendían una u otra de las opiniones de los eruditos, creándose así varios bandos beligerantes.

Sin embargo, acertó a pasar por allí un hombre que veía perfectamente y, enterado de la disputa, quiso sacar a aquellas personas de su error describiéndoles cómo era el elefante en realidad y explicando que cada letrado sólo había percibido una parte del animal.

Como los ciegos se empecinaron en su error, dijeron que aquel individuo estaba loco, lo expulsaron de malas maneras de su ciudad y, aún hoy, continúan debatiendo el asunto entre ellos.

Fuente: Jaime L Gutierrez – Marta I Bernal “¿Y de quién es la culpa?”. Edit Intermedio

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