Relaciones Interpersonales

MIS 4 ACUERDOS PARA INICIAR EL AÑO

«Vivimos conforme a unas creencias que nos limitan, que nos hacen sufrir inútilmente y que nos impiden realizarnos». Este concepto del Dr. Miguel Ruiz procedente de México y quien es considerado el máximo defensor del enfoque tolteca, es explicado en 4 puntos en los que nos enseña lo que hay que hacer para liberarse de los condicionamientos y empezar el año con buen pie.

1. Sé impecable con tus palabras

Evita hablar contra ti mismo o murmurar de los demás.

Los acuerdos toltecas parten del principio de que la palabra es creadora. Es decir, influimos directamente en nuestro entorno al hablar. Hoy en día sabemos hasta qué punto las frases agradables o «tóxicas» que utilizamos pueden servir para reconocer el valor de una persona o despreciarla. De acuerdo con el Dr. Miguel Ruiz, «la mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas: opiniones, ideas, conceptos… Tú plantas una semilla, un pensamiento, y este crece. Las palabras son como semillas».

Tu nuevo acuerdo: «piensa dos veces antes de hablar», tal como advierten las abuelas. Retoma por ti mismo los principios del pensamiento positivo y abstente de insultar a los demás, e incluso a ti mismo. Deja de chismorrear, criticar y juzgar a la ex de tu pareja, a tu madre, tu jefe… Sin duda alguna dispones de temas de conversación mucho más interesantes, ¡espíritu tolteca!

2. Pase lo que pase, ¡no te lo tomes personalmente!

No eres responsable de las acciones del prójimo.

¡Lo que los otros dicen y hacen es una proyección de su propia realidad!
Los acuerdos toltecas ponen de manifiesto que con demasiada frecuencia dejamos que los demás envenenen nuestra vida, al tener en cuenta las creencias y proyecciones que nos envían.

«¿Te van a ascender? Olvídalo, ¡es un estrés horrible!» te suelta como quien no quiere la cosa un compañero de trabajo. Puede que te sientas herido y tu primera reacción consista en defenderte o atacar, versión agresiva. Según el Dr. Miguel Ruiz, «hacemos una montaña de un grano de arena… ¡porque para tener razón, es necesario que los demás estén equivocados!».

Tu nuevo acuerdo: antes de centrarte en la defensa de tu dignidad, recuerda que tu punto de vista es personal. Confía en ti mismo, tu verdad debe primar sobre la de todos los demás. La clave para que los comentarios y las acciones negativas de los demás dejen de herirte es ser consciente de que esos comentarios y acciones ¡no te pertenecen! Así puedes romper, de una vez, con una gran cantidad de hábitos tóxicos y con el ciclo de la culpabilidad.

3. No hagas suposiciones

Tendemos a hacer suposiciones acerca de todo y a atribuir al prójimo intenciones que suelen ser erróneas. El problema es que creemos que esa es la verdad.

Los acuerdos toltecas demuestran en qué medida tendemos a hacer suposiciones relativas a los motivos que mueven a los demás. Para el Dr. Miguel Ruiz, «solemos comprender mal las cosas y acabamos por hacer un gran drama de la nada». Sin embargo, más tarde descubrimos que las cosas no eran en absoluto como creíamos que eran. Basta con que malinterpretemos el comportamiento de nuestra pareja o de un compañero para que derivemos hacia el ciclo de los reproches. Por tanto, hacer suposiciones acerca de una situación es el camino más seguro para buscarse un problema.

Tu nuevo acuerdo: habla con los demás de la forma más clara posible para evitar malentendidos y dramas. Si no entiendes, ¡pregunta! Sé valiente para preguntar y expresar lo que quieras, hasta que todo quede lo más claro posible. A partir de ahí, acepta que la respuesta sea sí o no. ¡Hay que correr el riesgo! El Dr. Miguel Ruiz afirma: «El hecho de practicar día a día refuerza nuestra voluntad, y establece unos cimientos sólidos para desarrollar nuevos hábitos».

4. Haz siempre lo máximo que puedas

Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas y así evitarás la culpabilidad, la frustración y los remordimientos.

Los acuerdos toltecas recuerdan que la vida cambia continuamente; «lo máximo que puedas hacer será distinto cuando estés lleno de vigor y seas feliz, que cuando estés disgustado, enfadado o celoso». Entre los que hacen demasiado sin que se reconozcan sus actos, y los que no hacen nada y se llevan todo el reconocimiento, las razones para no estar satisfechos son innumerables. Si te empeñas en hacer siempre más de lo que puedes, gastarás más energía de la necesaria, y al final siempre estarás insatisfecho. Y lo mismo es aplicable si haces menos de lo que puedes. La clave está en hacer lo máximo que puedas, ¡ni más ni menos!

Tu nuevo acuerdo: «Para hacer lo máximo que puedas, basta con actuar porque quieres hacerlo y no porque esperas una recompensa», precisa el Dr. Miguel Ruiz con una gran sonrisa. Lo importante es situar el concepto de placer en el centro mismo de todo lo que hacemos: desde cepillarse los dientes, hasta preparar un plato de cocina, pasando por la eterna reunión del lunes por la mañana. En cuanto empieces a amar lo que haces, estarás menos sometido al resultado: obtendrás incluso mucho más de lo que hubieras imaginado. El Dr. Miguel añade: «Cuando hacemos lo máximo que podemos todo el tiempo, disfrutamos plenamente de la vida y ¡nos frustramos menos!»

Fuente: C. Maillard en http://bienestar.doctissimo.es

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