Comunicación

NEGOCIACIÓN Y LENGUAJE CORPORAL

Consideramos microexpresiones a las expresiones faciales de las emociones que una persona siente en un momento concreto del tiempo.

El rostro de una persona nos puede ofrecer información sobre la emoción que está sintiendo o sobre la emoción que pretende ocultar. Es evidente que detectar estos indicadores no es tarea simple, ya que en las expresiones faciales se recoge el carácter individual y propio de cada persona y a su vez el carácter universal. Está demostrado que las expresiones faciales resultantes de las emociones básicas de tristeza, alegría, miedo, ira, sorpresa y asco tienen carácter universal. También está probado que las expresiones faciales son influenciadas por la experiencia del individuo y por el entorno en el que se ha desenvuelto a lo largo de su vida. Otro factor a tener en cuenta será el cultural, ya que en función de las diferentes culturas, la expresión de las emociones varía en lo relativo a la expresión de esta emoción. Es decir, tenemos que tener en cuenta el carácter filogenético, cultural y experiencial.

Otro factor a tener en cuenta será la posibilidad de que aparezcan dos emociones simultáneas, o lo que es más importante para nosotros, una emoción y la intención de contrarrestar esa emoción. Cuando el individuo pretende engañar, la expresión más evidente será la que está falseando y la emoción o emociones verdaderas serán aquellas que aparezcan de manera fugaz.

Las microexpresiones en el rostro son expresiones faciales desarrolladas en un breve espacio de tiempo que en la mayoría de las veces no llega al cuarto de segundo, sin embargo, son expresiones completas.

Otro elemento son las expresiones abortadas, las cuales duran más que las microexpresiones pero no son completas.

El campo de las micorexpresiones es de tremenda utilidad en ámbitos empresariales alcanzando una gran importancia a la hora de negociar con clientes y proveedores o de gestionar equipos. Con formación y andando un poco avispados podemos conocer las emociones que pasan por dentro de nuestro interlocutor y por consiguiente valorar si su expresión verbal y no verbal es congruente.

Es evidente la utilidad para detectar pistas o detalles que puedan conducirnos a la conclusión de que una persona está simulando, engañando o no está diciendo toda la verdad.

El análisis de diferentes parámetros de las expresiones falsas pueden ayudarnos a detectar el engaño:

Asimetría. Podemos observar el movimiento de los mismos músculos en ambos lados de la cara pero con distinta intensidad, dando lugar a una más o menos pronunciada asimetría. Existen estudios que asocian la asimetría con la delación y la simetría con las emociones auténticas, aunque una vez más no es un indicador definitorio. En el caso de la sonrisa, la asimetría será un indicador de sonrisa falsa.

Tiempo de ejecución. Incluiría el tiempo que tarda en aparecer, el tiempo que se mantiene y el tiempo que tarda en desaparecer. Las expresiones auténticas suelen durar menos de cinco segundos y en ningún caso más de diez segundos. Las expresiones más largas suelen ser emblemas o emociones fingidas.

Sincronización. La expresión facial de las emociones coincidirá en el tiempo con la expresión corporal y variación en la voz asociadas con dichas emociones. Si la expresión facial aparece con posterioridad al resto de expresiones, será un indicador facial de la mentira.

Morfología. La existencia de determinados movimientos faciales nos indicarán la presencia de una expresión genuina. Para profundizar en ello deberíamos hablar extensamente del sistema FACS desarrollado por Paul Ekman, padre del estudio de las microexpresiones.

Velocidad de inicio. La velocidad de inicio de una expresión falsa será más abrupta y más explosiva que de una expresión sincera.

Movimientos superpuestos. Si la expresión es espontánea, surgirán diversos movimientos faciales superpuestos.

Trayectoria. La expresión desarrolla su trayectoria completa sin interrupciones o sin expresiones de contención si ésta es sincera.

En definitiva, las personas vivimos, recordamos y aprendemos a través de las emociones. Cualquier organización formada por personas estará entonces compuesta por emociones. Emoción y empresa han ido siempre unidas de la mano y en tanto en cuanto las personas continúen siendo el alma de las empresas seguirá siendo así.

Quizá es momento de empezar a pensar en las emociones que se viven en las empresas y de cómo se pueden identificar.

Fuente: www.clublenguajenoverbal.com

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