Motivación

NOCHE DE PAZ

Corría el año 1818 en una pequeña Vi­lla de Austria. El sacerdote Joseph Móhr descubrió que el órgano de la iglesia estaba bastante dañado. Móhr tenía un talento natural para la música y se dio cuenta de que, con el órgano en esas condiciones, no le quedaba otra opción que tocar la guitarra en la misa de No­chebuena. Pensando en el modesto na­cimiento de Jesús, comenzó a escribir

“Noche de paz” y, usando simples frases, narró aquel sencillo y a la vez sublime evento. Para componer la música recurrió a un amigo, y con un solo ensayo, acompañado solamente de guitarra, la voz del bajo y un tenor, acabaron las estrofas y acordaron que los feligreses cantaran el coro.

Durante el servicio de aquella noche del 24 de diciembre de 1818 mientras se oían por primera vez los acordes de este tradicional canto navideño, los asistentes experimentaron una dulce sensación de reve­rente paz en el interior de la capilla. Móhr guardó la letra y la partitura de “Noche de paz” dentro de un cajón, sin darle mayor importancia. Meses después el sacerdote fue trasladado a otra villa y la canción que­dó en el olvido.

Móhr murió de neumonía en la más profunda pobreza en 1848, a la edad de 55 años. Durante años su canción permaneció en el silencio, hasta que alguien la encontró y la volvió a la vida como un icono de la natividad cristiana.

Sí; algo tan sublime y de alcance mundial tuvo los inicios más sencillos y anónimos que te puedas imaginar. Igual que aquel evento narrado en sus estrofas, ocurrido hace más de 2.000 años en la humilde aldea de Belén, en un simple pesebre, con el público más modesto de aquel lugar. El Dios eterno, Creador del cielo y de la tierra, se encarnaba en el cuerpo de un bebé, dejando su existencia de gloria y disponiéndose voluntariamente a sujetarse a las leyes de tiempo y espacio por amor a Sus criaturas. Habló nuestro lenguaje, caminó nuestras calles, sufrió nuestros dolores y hoy nos ofrece Su paz. No por una noche, sino por siempre.

¿La aceptaremos?

Fuente: Martini Pablo – Una Pausa en tu Vida – Edit. CLC

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