Liderazgo

RECETA PARA UN SANO LIDERAZGO

Mark Zuckerberg, Richard Branson o Steve Jobs. Líderes influyentes y, muchos de ellos, idealizados por su carisma y visión, sin necesariamente entender sus personalidades o el funcionamiento de sus logros y fracasos. Jeffrey Pfeffer, profesor de la Escuela de Negocios de Stanford, ha publicado ‘Leadership BS: Fixing Workplaces and Careers One Truth at a Time’, un libro que explica cómo la industria del liderazgo muchas veces ha provocado un gasto sustancial para determinadas empresas y pone una solución a esto.

Gestión de las personas. Si quieres aprender a tratar a las personas, debes saber cómo trabajar con ellas. No es necesario que seas un extrovertido, pero sí desarrollar tu empatía y preocuparte por el bienestar de las personas que diriges.

Experiencia funcional. Recuerda que puedes delegar funciones, pero no entendimiento. A medida que tus responsabilidades aumentan, es más complicado delegar esa experiencia. Para seguir avanzando en tu conocimiento funcional, tendrás que asegurarte de tomar buenas decisiones en nombre de tu equipo.

Administración y organización. Cuando te conviertes en un líder, automáticamente se te asigna mucho trabajo administrativo en nombre de tu equipo. La clave para llevar esto con éxito es equilibrar la balanza entre tus obligaciones más directas y las que llevar un grupo de personas implica.

Sé auténtico. Cuando cocinas, ¿haces una pequeña prueba de la combinación de los ingredientes antes de servir la comida? Los líderes tienen que hacer una prueba parecida para asegurar su efectividad. Si crees que te estás quedando corto en algún área, ajusta tu personal y busca las estrategias para cubrir todos los huecos del liderazgo. Los mejores líderes reconocen sus fortalezas y debilidades.

Estilo personal. A medida que avanzas profesionalmente y aprendes a dirigir a tu equipo, aprendes a desarrollar un estilo personal en el modo de hacer las cosas. Aprenderás a escuchar tu propia voz como líder.

Ponle cariño. Muchas de las tareas que hacen los líderes son invisibles para el resto del equipo, pero si no se hicieran serían perceptibles tanto por el equipo como por la empresa. Hacer las cosas bien te harán merecer el nombre de un buen líder.

Fuente: Forbes

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