Secretos de la mente

PARA ENTENDER HAY QUE PARPADEAR

OJO¿Alguna vez te has topado con una persona que por más que le dabas explicaciones, su mirada se sentía “vacía” de entendimiento? Faltaba ese ´algo´ que no podemos definir, pero sabemos que está ahí:  Nuestro interlocutor no nos ha entendido en lo más mínimo, o al menos en gran parte.  ¿Cómo podemos detectar esta situación? Existirá un gesto que nos ayude a determinar si nos entendieron o no?

Afortunadamente sí lo hay: Pestañear.

Analicemos un momento cómo nuestro cerebro procesa la información exterior.

De los miles de millones de impulsos eléctricos que recibe cada segundo, nuestro encéfalo debe “clasificarlos” en un sistema de categorías que viene desarrollando desde que nacimos.  Por lo tanto, si alguien nos habla del Manchester United, recurriremos al ‘estante’ marcado como “fútbol” para comparar y almacenar esa data.  ”Europa” estará en la sección de “Geografía, y “Platón” en la de “personajes históricos.”

El caso es que el cerebro necesita un “tiempo fuera” para poder ir desde el centro de control hasta el centro de almacenamiento, donde están las categorías mencionadas. Y es durante el pestañeo que ocurre tal proceso; el cerebro “cierra” la entrada de información durante una décima de segundo para poder clasificar lo que acaba de percibir.

Pero este “tiempo fuera” no ocurrirá hasta que la información que estamos recibiendo concuerde con alguna de las categorías que hemos almacenado.

Como por ejemplo, si les dijera “C6H12O6″, ¿Tendría algún sentido para ustedes? quizás no, a menos que se hayan mantenido despiertos en esa clase de química (es la fórmula de la glucosa). Cuando somos expuestos a información que es difícil de categorizar, los ojos se mantendrán abiertos en un afán de captar una pista sobre qué demonios nos están hablando.

Ésa es la señal a la que deben estar atentos: un abrir y cerrar de ojos;  Es el mejor indicio de la comprensión.

Fuente: Lenguajecorporal.org

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