Relaciones Interpersonales

TU CUENTAS

USA, New Jersey, Jersey City, Father and son (16-17) talkingUna profesora de Nueva York decidió rendir homenaje a todos sus alumnos de último año de secundaria, diciéndoles que habían cambiado su vida. Usando un método desarrollado por Helice Bridges de Del mar, California, hizo pasar al frente a todos los alumnos, uno por uno. Primero, le dijo a cada uno que importante había sido para ella y para el resto de la clase. Después les regaló a todos una cinta azul impresa en letras doradas con la leyenda “Yo cuento”

Después, la profesora decidió trabajar en un proyecto con la clase para ver qué impacto tenía el reconocimiento en la comunidad. Entregó tres cintas más a cada uno de los alumnos y les dio instrucciones para que salieran a difundir esta ceremonia de reconocimiento.

Más tarde tendrían que hacer el seguimiento para evaluar los resultados, ver quien homenajeaba a quien y presentar un informe a la clase en una semana.

Uno de los chicos de la clase se acercó a un ejecutivo joven de una empresa y lo condecoró por haberlo ayudado a planificar su carrera. Le entregó una cinta azul y se la puso en la camisa. Después le dio dos cintas más y le dijo “Estamos haciendo un trabajo en clase sobre el reconocimiento, y nos gustaría que usted también buscara a alguien a quien honrar”. Luego, le dio la otra cinta azul para que pudiera condecorar a una tercera persona y seguir adelante con esta ceremonia. “Después por favor cuénteme qué pasó”.

Ese mismo día el ejecutivo fue a ver a su jefe, dicho sea de paso, famoso por su mal humor. Lo hizo sentar y le dijo que admiraba su talento creativo. El jefe se quedó sorprendidísimo. El ejecutivo le preguntó si aceptaba que le regalara una cinta azul y si le permitía ponérsela, su asombrado jefe dijo: “Si claro”.

El ejecutivo tomo la cinta azul y la prendió en la chaqueta de su jefe; sobre el corazón. Le dio entonces la última cinta que quedaba diciéndole: “¿Me haría un favor? ¿Se llevaría esta otra cinta para condecorar a alguien? El muchacho que me dio las cintas esta haciendo un trabajo en el colegio y quiere que esta ceremonia de reconocimiento no se corte, para ver cómo afecta a la gente”.

Esa noche, el jefe llamo a su hijo de catorce años y lo hizo sentar. Le dijo: “Hoy me pasó algo increíble. Estaba en mi oficina y uno de mis ejecutivos vino a verme para decirme que me admiraba y me entregó una cinta azul que dice “Yo cuento” en mi chaqueta, sobre el corazón. Me dio otra cinta y me pidió que encontrara a alguien para condecorar. Cuando venía manejando para casa, empezó a darme vueltas por la cabeza a quién iba a condecorar con esa cinta y pensé en ti. Quiero condecorarte a ti.

“Mis días son muy agitados y cuando vuelvo a casa no te presto demasiada atención. A veces te grito porque no te sacas buenas notas en el colegio y porque tienes el cuarto hecho un lio, pero hoy, de alguna manera, quería simplemente que nos sentáramos aquí para poder decirte que cuentas mucho para mí. Aparte de tu madre eres la persona más importante en mi vida ¡Eres un gran chico y te quiero mucho!”

El hijo sorprendido, empezó a llorar y no podía para de llorar. Todo su cuerpo se sacudía. Miro a su padre y entre lágrimas, dijo: “Tenía pensado suicidarme mañana, papá, porque creí que no me querías. Ahora, ya no tengo por qué hacerlo. (Helice Bridges)

Fuente: Jack Canfield y Mark Hansen – Chocolate Caliente para el Alma. Edit Atlántida S.A

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