Relaciones Interpersonales

TU EXISTES PARA MI

Charle Plumb, graduado en la Academia Naval Americana, fue piloto de aviación durante la guerra de Vietnam. Tras setenta y siete misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. Plumb logró saltar con su paracaídas pero cayó en territorio enemigo. Fue capturado y pasó seis años en una prisión vietnamita.

Un día, cuando Plumb y su esposa estaban cenando en un restaurante, se les acercó un hombre que estaba sentado en otra mesa y le dijo:

—¡Usted es Plumb! Usted piloteaba aviones de com­bate en Vietnam y ¡lo derribaron!

—¿Cómo es posible que sepa todo eso? —preguntó Plumb, sorprendido.

—Porque yo preparé su paracaídas —respondió el otro— y supongo que funcionó.

—Por supuesto que funcionó, si el paracaídas que pre­paró no hubiese funcionado, hoy no estaría aquí—res­pondió Plumb.

Esa noche, Plumb no podía dormir pensando en ese hombre. ¿Quién era? ¿Cómo se llamaba? ¿Cómo se veía con el uniforme? Se preguntó cuántas veces lo habría visto y ni siquiera le había dicho buenos días, cómo está, o cualquier otra cosa, porque él era el piloto, el otro no era más que un marinero.

Ahora Plumb pregunta en sus conferencias: ¿A usted, quién le prepara su paracaídas?

Expertos de todos los campos nos han dicho durante mu­chos años que aparte de la supervivencia física, una de las mayores necesidades de los seres humanos es conseguir la afirmación o la validación de lo que son y de lo que hacen. Eso es lo que conocemos como reconocimiento.

Saludar, por el nombre, no es sólo un ritual de buena educación, es una señal de reconocimiento. Nada duele más que la agresión silenciosa del jefe que entra sin salu­dar. Todos a su alrededor son transparentes, no existen ¿Conoce a personas así?

Fuente: Jaime L Gutierrez – Marta I Bernal “¿Y de quién es la culpa?”. Edit Intermedio

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