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UN SALTO AL VACÍO

En nuestro transcurrir por la vida, nos enfrentamos constantemente a diversas pruebas que nos obligan a tomar decisiones, algunas más fáciles de tomar que otras, pero al fin decisiones, y son esas decisiones complejas las que no quisiéramos tomar, a veces aun sabiendo que a partir de esas decisiones y nuevas acciones nuestra vida puede mejorar.

No siempre el desafío de tomar una decisión difícil nos muestra previamente los beneficios que obtendremos nunca podemos estar seguros de lo que vendrá, la bruma en el horizonte de las decisiones es la principal característica y es por demás la que nos encadena a seguir como estamos.

Son esos momentos en los que sentimos que tomar una decisión se convierte como en un salto al vacío: Dejar tu país buscando un mejor futuro, cambiar de lugar de residencia, dejar un empleo para iniciar una vida como empresarios, abandonar la profesión que has ejercido por muchos años debido a que ya no es rentable y en general dejar aquello que sabes, lo que conoces, a lo que estás acostumbrado; Si dejarlo, buscando alcanzar algo mejor; Esto se parece a lo que hace el mono en la selva que va de rama en rama sabiendo que debe soltar una para sujetar la siguiente, sin la certeza de que la nueva rama va a ser lo suficientemente resistente para sostenerlo, pero con la convicción de que si lo será, y es esa falta de convicción, la incertidumbre de lo que vendrá la que nos aterra y preferimos seguir el mismo libreto, así no estemos del todo conformes con la obra que presentamos.

Entre las anécdotas de la Segunda Guerra Mundial hay una muy interesante que refleja el sentido de lo anterior. Cuentan que durante esta época de conflicto bélico, se enviaban en aviones trabajadores desde China hacia Birmania para construir carreteras, era un vuelo largo y aburrido así que se inventaron una espeluznante manera de pasar el tiempo, jugaban a las cartas y el trabajador que perdía debía lanzarse del avión sin paracaídas. ¿Te imaginas el interés y concentración que cada uno tenía en el juego para no fallar?, el solo hecho de jugar ya significaba poner mucho en juego o mejor ponerlo todo: La vida.

Guardando las proporciones podemos decir que algo similar sentimos cuando hay elementos muy importantes en juego al tomar una decisión, es que, aunque no es igual que lanzarse de un avión sin paracaídas, el hecho de tener que emprender un rumbo diferente al que ya conocemos puede causarnos un terror parecido.

Ese miedo nos paraliza, nos muestra panoramas negativos ampliados a su máxima expresión, nos confunde y lo peor, nos lleva a perder oportunidades para ascender en nuestros logros.

Pensando en estos trabajadores mientras jugaban su vida en una partida de póker encuentro cinco ideas importantes para que nuestras decisiones no se conviertan en saltos al vacío:

  1. Analizar las opciones del juego:

Antes de tomar una decisión que cambiará tu rumbo estudia las posibilidades, si bien no es posible tener todo bajo control, un estudio previo razonado minimiza la incertidumbre y asegura mayores posibilidades de éxito, también un buen análisis te puede alertar para evitar dejar adquisiciones valiosas por vanas ilusiones.

  1. Especializarse en el juego

Cuando vas a iniciar algo nuevo y con mayor razón si este nuevo rumbo implica dejar lo anterior debes conocer hasta donde más puedas aquello en lo que te vas a involucrar, si emprendes una nueva empresa debes aprender sobre ella lo más pronto posible, si cambias de país comenzaras a prosperar mas rápido en la medida en que aprendas y te adaptes a la cultura del sitio a donde llegas, si accediste a cambiar de cargo o de ocupación aprende ágilmente como ejercer de manera eficiente tu nueva actividad. Entre más conocimiento adquieras día a día será más familiar para ti el cambio y obtendrás mejores resultados pronto.

  1. Concentrarse en el juego

Imagínate a estos trabajadores con su vida en juego y su mente en otros asuntos, es lo que le sucede a muchos que quieren ser empresarios, inician su empresa pero siguen inmersos en mil actividades que no les permiten un enfoque en su propio negocio o peor quieren tener éxito empresarial pero les da miedo dejar el empleo “seguro” que les ocupa, otros viven con sus pensamientos puestos en situaciones del pasado o en temores por el futuro.

  1. Apasionarse en el juego

Anhelar vehementemente aquello que quieres alcanzar es un requisito para lograrlo, si lo que quieres obtener no te inspira, no te genera esperanza y unas maripositas en el estómago cuando lo piensas, es mejor que te quedes como estás.

  1. Jugar para ganar

Estos hombre jugaban con la intención de ganar y seguros de lograrlo aunque entre las posibilidades estuviera la de perder; Nuestra visión debe estar puesta en el éxito que lograremos al hacer algo nuevo, no debemos darle fuerza a aquellos pensamientos de fracaso, cada vez que pensamos en ellos estamos alimentando a un monstruo que crece con nuestros más oscuros temores, al contrario debemos programar nuestra mente generando imágenes agradables acerca de lo que vamos a lograr en este nuevo camino que emprendemos, vive esas imágenes con todos tus sentidos aprópiate de ellas como si fueran reales.

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Wilman Cuellar

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