Motivación

UNA MANO QUE VALIÓ UN CONDADO

A propósito de la antigua invasión a Irlanda por los normandos, cuenta la historia que el jefe de los guerreros invasores, con el fin de estimularlos de verdad, prometió gratificar con un condado al primero que pusiese su mano en ella. Felices y espe­ranzados iban ellos bogando por las aguas marinas camino de la Verde Albión. Cuando ya estaban a unos metros de la playa y todos se encontraban ansiosos y nerviosos por ser los primeros en tocar tierra para recibir el condado prometido, uno de los normandos, de nombre O’Neil, temiendo que otro se le adelanta­se y se quedase con el premio, se cortó de un certero golpe de espada una mano y con el otro brazo la arro­jó velozmente sobre la playa. Con este gesto tan arriesgado, O’Neil se ganó el Condado de Ulster. O’Neil sacrificó su mano por alcanzar un pedazo de tierra, que era como sacrificar media vida.

Quizá esta actitud tan drástica del ambicioso O’Neil no sea para imitar, al menos al pie de la letra, pero sí nos puede servir para admirar su hazaña, llamémosla, patriótica. Porque en el fondo, algo interesante nos está diciendo.

Y lo que nos está diciendo es que cuando una persona sueña con un ideal y está convencida de la bondad del mismo, es capaz de sacrificarlo todo, de arriesgarlo todo, de ofrendar incluso su propia vida por alcanzarlo. Así se han forjado siempre los gran­des héroes de la humanidad.

En una corta biografía de Napoleón me ha lla­mado la atención este dato: cuando el Emperador se apoderó de la Lombardía italiana, les dirigió a sus habitantes una arenga que acaba con esta frase: «Si vuestro país llega a sucumbir, es porque yo he deja­do de existir». Palabras como estas solamente pue­den pronunciarlas los que tengan temple de héroes y de libertadores.

Los héroes son los que cambian la historia de la humanidad. Los héroes son los que contagian de grandeza y de arrojo a los cobardes. Los héroes son los que enseñan a los débiles a aspirar a las alturas. Por eso, cuando los héroes fallan o desaparecen, los pueblos decaen, se envilecen y se corrompen.

Desgraciadamente sobra en nuestro mundo de hoy gente derrotista, gente que se mantiene cruzada de brazos esperando que los demás hagan algo para criticarlos. Con esta clase de personas nunca se puede edificar nada. Que Dios nos libre de ellas.

Todos necesitamos de la presencia de héroes que nos señalen la meta a seguir. Y por supuesto que nuestra patria también los necesita.

 Tú y yo esforcémonos por dejar huella, por cambiar el ambiente en que nos toca vivir, haciéndolo más agradable y feliz.

Fuente: Miranda Jose M. – El arte de Vivir Más y Mejor Edit Plenitud

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